¿Sapal encubre a curtidores? Toman planta de tratamiento ante descargas tóxicas al río Turbio

La empresa Ecosys, acusó que desde 2014 los curtidores fueron reubicados y comenzó el descontrol en el drenaje. Sapal no atendió los llamados y ahora intenta tomar la planta

Por: Javier Bravo / SoyBarrio.com Periodismo Ciudadano

León, Guanajuato.- En medio de litigios, desperdicios industriales y contaminación literalmente desbordada a la afluente del río Turbio, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) decidió tomar posesión de la más grande planta de tratamiento existente en la ciudad, y no renovar la concesión que se mantuvo por veinte años bajo la responsabilidad de la empresa Ecosys.

Para la empresa concesionaria no hay duda: Sapal es responsable de las descargas sin tratar, por parte de la industria curtidora.

La decisión, fue tomada por el Ayuntamiento de León en un proceso fast track. Una revisión exprés en comisiones, una sesión extraordinaria del pleno y la decisión estuvo tomada; al primer minuto de este miércoles, el gobierno municipal se hizo del control de la instalación pública, realizada con inversión privada. Ahora Sapal proyecta una nueva inversión de 1 mil 500 millones de pesos.

El movimiento legal se realizó tras seis años en los que el consorcio integrado por tres empresas, estuvo reportando serias fallas y descargas de agua sin tratar que no le correspondían. De hecho, desde el 2019 la empresa sostiene una demanda por incumplimiento que ya rebasa el medio millón de pesos, según argumentaron sus directivos.

Es decir, estuvo llegando agua con desechos tóxicos que debieron pasar por el módulo de desbaste -diseñado para la industria curtidora-, antes que a la planta de tratamiento de Ecosys.

Por lo anterior, no hay ninguna razón para pensar que el tratamiento de las aguas residuales industriales, Sapal lo realizará con mayor eficiencia. Así lo sentenció el abogado y activista Gustavo Lozano, quien representa a la organización Acción Colectiva Medio Ambiental.

Los leoneses pagamos el tratamiento del agua potable que desechamos por el drenaje. Cada recibo, incluye el costo de ese servicio que cobra Sapal que, hasta ayer, se realizaba a través de la empresa Ecosys.

Desechos de curtidores, el verdadero problema

El pasado 6 de agosto, Acción Colectiva denunció al menos seis diferentes puntos a lo largo del sistema de drenaje, de los que se arrojan más de 250 millones de litros de desperdicio, al día, directamente a los arroyos que alimentan el río Turbio, que a su vez es auxiliar de una cuenca más grande: la Lerma-Chapala.

“Los usuarios de SAPAL pagan el saneamiento de esas aguas que no son tratadas sino vertidas directamente al Arroyo Hondo contaminando el Río Turbio al que afluye (…) Sapal mezcla aguas tratadas de diferentes calidades antes de verterlas al Arroyo El Guaje”.

Expusieron que el conjunto del sistema de la Planta de Tratamiento y el Módulo de Desbaste tiene dos entradas diferentes de agua, la de uso doméstico y la industrial “pero existe una única salida de aguas, es decir, Sapal mezcla aguas tratadas con diferentes calidades antes de verterlas al Arroyo El Guaje”.

En lo que se refiere exclusivamente a las aguas provenientes de la industria curtidora, el Módulo de Desbaste es insuficiente frente a las cantidades de agua residual que produce la industria curtidora. Así lo sentenció Gustavo Lozano, quien precisó que, si bien su capacidad es para sanear 150 litros por segundo, el incremento de las industrias, lo hacen incapaz.

No solo eso. El Sitio de Disposición Final de Lodos se encuentra en abandono. Este costó 19 millones de pesos y fue inaugurado el 26 de enero de 2016 por el alcalde Héctor López Santillana, junto al entonces presidente del Consejo Directivo de Sapal, Pedro González; le estimaron una vida útil de 18 años y capacidad para almacenar 1 millón 378 mil 446 toneladas.

“Actualmente, el agua que sale de las plantas de tratamiento que opera Sapal cumple con la Norma Oficial Mexicana NOM-003-SEMARNAT para las aguas residuales tratadas que se reúsen en servicios al público”, así respondió Sapal en un comunicado enviado luego de la difusión de la investigación realizada por Acción colectiva, sin precisar algún estudio.

Sostuvo que cuenta de manera permanente con un Programa de Regulación Ecológica “al que los industriales se están sumando” y que destinarán alrededor de 1 mil 500 millones de pesos, en la reconfiguración de sus plantas de tratamiento y la ampliación de su red de distribución de agua tratada, en el transcurso de los próximos 18 meses.

La concesión de la Planta de Tratamiento fue otorgada en 1994, pero corrió su vigencia a partir de septiembre del 2000, cuando comenzó sus operaciones. Originalmente la concesión fue aprobada por diez años. En 2010 se extendió otra década para operar la planta, con la adición al año siguiente del módulo de desbaste dedicado a los desechos de la industria curtidora.

En teoría, León paga unos 200 millones de pesos anuales a Ecosys por tratar en promedio 2 mil litros de agua por segundo.

Al darse a conocer la denuncia de Acción Colectiva, así como de las intenciones de Sapal de no renovar la concesión, la empresa Ecosys emitió un comunicado en el que acusó a Sapal de haber sido omiso en el cumplimiento de sus obligaciones de vigilancia de las descargas industriales, principalmente provenientes de la industria de la curtiduría.

La empresa argumentó que a partir de 2014, se detectó una problemática que se ha venido arrastrando hasta la fecha, pues la entrega por parte del Sapal de aguas residuales contiene arenas, basura, recortes de cuero, sales, sulfuros, amoniaco, cromo, cal, pelambres y grasas, que han perjudicado el equipo mecánico, eléctrico y de proceso de la infraestructura de tratamiento.

Por ello, aseguró que esto se ha hecho del conocimiento de Sapal mediante comunicaciones y avisos de daños causados. Se han entregado al Comité Técnico para la Vigilancia y Evaluación de los Trabajos y Servicios del Sapal, pero no ha habido atención.

De acuerdo con la postura de la empresa, debido a la alta contaminación del agua recibida, también Sapal contrató en el año de 2016 a la empresa Ayesa, para que dictaminara la condición de las plantas.

“En el informe concluyó que, si bien las plantas estaban operando, sufrían un deterioro acelerado debido a la calidad del agua cruda recibida, toda vez que los volúmenes procesados eran distintos a las capacidades de diseño en ambas plantas”.

Derivado de lo anterior, en 2017 Sapal preparó un proyecto denominado “Obras de Protección”, para mejorar la calidad del agua cruda que ingresa a las plantas, de hecho, se convocó a una licitación pública, pero la contratación no se concretó.

En entrevista con el diario AM, el representante legal de la empresa Ecosys, Gabriel Camarena Morales, informó que desde agosto les fue admitida la demanda por incumplimiento del contrato de prestación de servicios por falta de pago, que asciende a 564 millones 913 mil pesos, ante el Tribunal de Justicia Administrativa de la Federación.

El 6 de febrero de 2019 la paramunicipal les notificó de incumplimientos, un mes después la empresa les respondió que el incumplimiento era de ellos. A partir de ahí Sapal ya no contestó.

El argumento legal de Ecosys es que Sapal incumplió con la calidad del flujo de entrada del agua residual, que descarga al módulo de desbaste y en el volumen que fue pactado. Es decir, recibe menos agua tratada de los curtidores.

“Desafortunadamente Sapal quedó de supervisar en el drenaje municipal tanto las descargas de aguas residuales industriales, particularmente de la industria curtidora, así como el mantenimiento y la supervisión del drenaje público municipal», indicó.

En 2017, un reportaje del portal Zona Franca evidenció que, tan sólo en 2016, Sapal gastó 69 millones 189 mil 602 pesos, de los cuales únicamente recaudó de las empresas 16 millones 982 mil 791, el resto fue amortizado por el organismo operador de agua.

Negligencia tapada con dinero

El activista Gustavo Lozano apunta el problema de origen. Al no poner en orden a los principales contaminadores, que debieron conectarse desde hace ocho o nueve años para que se conecten directamente al Módulo de Desbaste y de ahí darle tratamiento, es preocupante que ahora Sapal pretenda hacerse cargo de una operación que se ha deteriorado por su propio descontrol.

“Ahora resulta que Sapal tiene personal que puede operar una planta de tratamiento de esta naturaleza. Sapal lo hace con otras, sin embargo ni juntando todas las otras plantas de tratamiento distribuidas por el resto de la ciudad, en su conjunto llegan a tratar ni el 25 por ciento del total de aguas residuales que pasan por la planta municipal que tenía en control Ecosys”.

Puntualizó que la responsabilidad sobre los hechos que denunciaron están por definirse y están por determinarse por parte de la autoridad correspondiente.

“Sin embargo, la posición de Acción Colectiva es que la responsabilidad última no es del concesionario; es del Ayuntamiento y de Sapal, porque en el contrato de prestación de servicios se contempla, como en cualquier otro contrato, la posibilidad de rescindir si una de las partes siente que la contraparte no está cumpliendo con lo pactado; Sapal tuvo 20 años para hacerlo”.

Sostuvo que hay una corresponsabilidad y, como mínimo una negligencia, de parte de Sapal al haber permitido se haya operado en contaminación los últimos seis años. Ahí recalcó que los problemas comenzaron en el 2014, justo cuando ya las curtidoras habían sido reubicadas, pues desde ese momento, Sapal jamás las puso en orden.

“Para garantizar certidumbre para la operación de la planta, perfectamente el Ayuntamiento podría nombrar o crear una comisión de vigilancia especial, para que revise que la operación se haga conforme a las autorizaciones que Sapal tiene por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua)”, precisó.

Investigaciones y sí… más dinero


Las descargas de agua tóxica, que lo mismo llevan desechos domésticos que de curtiduría, han sido denunciadas directamente en Sapal, estas fueron remitidas a la Conagua por tratarse del afluente de un río. Por admitirse está otra denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

El contralor Leopoldo Jiménez Soto informó a medios locales que se hizo una solicitud formal a la Contraloría para integrar una revisión administrativa de todo lo que es la historia de la planta de tratamiento.

Según expuso, la revisión incluye los periodos que han tenido de concesión, incluye los convenios, los contratos que han girado en torno a ella, incluye toda la operación y mencionó que esta tomará un mes más aproximadamente.

Aquí el comunicado de Sapal, ante la toma de posesión de la planta de tratamiento:

Asume Sapal reconversión histórica de la Planta de Tratamiento Municipal

León, Guanajuato a 23 de septiembre del 2020

En beneficio de los leoneses y ante la conclusión de la concesión después de 20 años, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal), asume la operación de la Planta Municipal de Tratamiento de Aguas Residuales y su Módulo de Desbaste.

Como en todo proceso de finalización de una concesión, Sapal se apega a disposiciones legales.

En este momento, en cumplimiento con el acuerdo del Ayuntamiento y con el acompañamiento de la Contraloría Municipal, Sapal lleva a cabo una revisión de los activos que integran las instalaciones.

Como parte de un esfuerzo histórico, la reconversión de la planta y el módulo de desbaste, están considerados dentro de un proyecto de saneamiento integral, para optimizar el tratamiento de aguas residuales en León en los próximos meses, con una inversión superior a los mil 500 millones de pesos, a fin de mitigar el estrés hídrico por el que atraviesa la ciudad.

Con visión de futuro, el objetivo sería que antes del 2023, Sapal estaría en condiciones de reusar el 30 por ciento del agua que actualmente extrae para dotar del servicio al municipio.

El organismo cuenta con una red de plantas de tratamiento, que han servido como pilotos para la implementación de nuevas tecnologías que serán la base del plan integral de saneamiento, a fin de garantizar la sustentabilidad del municipio.

Sapal reitera su compromiso de impulsar el uso de agua tratada para el riego de áreas verdes y otros usos entre los sectores agrícolas, industriales, comerciales y de servicios, como uno de los proyectos más importantes que implementará para el 2020 y los próximos años.

Convencido de que el cuidado del agua es una responsabilidad que involucra a todos, Sapal mantiene campañas de concientización y cultura del vital líquido con la ciudadanía y cuenta de manera permanente con un Programa de Regulación Ecológica al que los industriales se están sumando.

Respecto a las relaciones laborales del personal de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Municipal, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal), se apegará también en este proceso a la legalidad y será sensible para respaldar a los trabajadores conforme a lo que a derecho les corresponde.

En beneficio de los leoneses, Sapal seguirá siendo ejemplo y pionero como organismo operador del agua a nivel nacional.

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