La Oreja verde. Aprender más allá de cuatro paredes

PERIMETRAL- Periodismo para usarse, fomenta una red de medios independientes que dan cobertura a la agenda social, política y cultural en el estado de Jalisco

Los ambientes para aprender más allá de las cuatro paredes

Si algo se hace evidente en estos momentos en que la crisis de la educación permea a la escuela, es que los edificios en los que pretendemos que nuestra niñez obtenga experiencias de conocimiento no son más que elefantes blancos, que ante los riesgos de salud se convierten en contenedores poco sanos.

Y no solo porque, al ser espacios cerrados, propician que los patógenos se mantengan más tiempo suspendidos en el aire o arraigados en los objetos, sino porque suelen ser espacios que no son limpios, se saturan visualmente, llenos de objetos que pretenden facilitar la enseñanza, sitios apretados donde caben 30 o cuarenta niños en mobiliarios poco flexibles, con una distribución del espacio centrado en el maestro, poco propicio para la socialización, el descubrimiento y la curiosidad.

El sistema educativo es un mecanismo reproductor sin un sentido, conserva procesos poco eficaces y pocos cuestionan lo que ahí dentro sucede.

Eso que se dice de si “siempre haces lo que siempre has hecho, siempre obtendrás lo que siempre has obtenido”, es algo que nos tiene que empezar a resonar con visión crítica y haciendo una auténtica evaluación de los resultados evidenciados hasta ahora. 

¿Es la educación que propiciamos la que necesitamos para vivir mejor, aquí y ahora y para un futuro más promisorio?

Y no se trata de intentar innovar a partir de agregar más asignaturas sobre cuidado de la salud o valores humanos que, como el resto de las asignaturas escolares, son solo un cúmulo de información que se obliga a memorizar para después verter en un examen que valora el aprendizaje obtenido, simulando que información es conocimiento.

Y los diversos esfuerzos de personas que anhelan un encuentro distinto con la niñez, más activo, sano, centrado en ella y sus intereses, encuentran en el emprendimiento de proyectos educativos de gestión privada una opción para operar estos sueños. 

Sin embargo, estas propuestas se circunscriben en un encarnizado sistema económico que las obliga a operar como un negocio, con cuotas económicas poco accesibles para la mayoría, convirtiendo la educación activa y contemporánea en un privilegio de algunos.

Pero, sería bueno cuestionarnos si es posible otro modelo de operación para ofrecer una educación más libre, real, significativa, flexible y accesible para muchos, independientemente de la situación económica que enfrenten.  

Afortunadament, esta crisis ha lanzado un poco de luz a propuestas autogestivas, comunitarias, colaborativas, que se apropian de los espacios públicos y que brindan a la niñez y sus familias opciones al margen de lo establecido y bordeando los límites que permite el sistema, haciendo posible ver en contraste los escasos resultados que está evidenciando la educación formal, tal y como la conocemos. 

Se requiere valor, consciencia y actitud disruptiva de las familias para cuestionarse el paradigma escolarizante que nos ha formado y animarse a probar que sí se puede sostener otro tipo de organización educolaborativa, comunitaria y comprometida e impulsar para todos, una educación amigable y conciliada con los intereses de la niñez para centrarse en los aprendizajes, nunca más en la enseñanza. 

Es cuestión de indagar, porque cada vez hay más propuestas cercanas que pueden estar al alcance de nuestra mano. 

Es de valientes.

Deja tus comentarios

Relacionados