La misión histórica del estudiantado de la UdeG

La misión histórica del estudiantado de la UdeG

Por Abigail Arias. Foto: archivo. Fecha: 20 de agosto, 2025

En la Universidad de Guadalajara (UdeG), el movimiento estudiantil se ha hecho notar en los últimos años: sin negar la historia que lo antecede, ha sido casi como empezar de cero. En el proceso, se ha tenido que reconstruir la organización, mantener la constancia —a pesar del reflujo del movimiento—, y aprender de lo caminado, de los aciertos y los errores, para seguir avanzando.

En 2023, previo al paro estudiantil, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) ya había un descontento entre el estudiantado. Para ese momento, sólo permanecía la División de Estudios Históricos y Humanos en la sede de La Normal. En uno de sus informes, el entonces rector Juan Manuel Durán Juárez anunció que se realizaría el cambio de sede al campus Belenes.

La noticia prendió la chispa entre las y los estudiantes

La movilización

La comunidad estudiantil comenzó a organizarse a través de asambleas. En cada encuentro se realizaron tendederos con denuncias y necesidades del alumnado. Se pegaron mensajes en las paredes, se repartieron volantes y se llevaron a cabo “saloneos” para sondear la postura frente al traslado.

La mayoría expresó un desacuerdo con el traslado, argumentando que Belenes, ubicado en el municipio de Zapopan, se encontraba lejos del centro de Guadalajara. Esto implicaría mayores gastos de transporte e, incluso para algunas personas, pagar renta.

Además, circulaba el rumor de que en el terreno de la sede de La Normal se fraguaba un proyecto inmobiliario. El traslado también significaba desplazar a las ciencias sociales y humanidades, carreras que ya de por sí enfrentan un desinterés social e institucional. Al reubicarlas lejos y en un punto de difícil acceso, sufrirían aún más abandono en la matrícula.

Esta decisión no solo ignoraba las necesidades del estudiantado: profundiza un problema de clase. 

Para las hijas e hijos de la clase trabajadora, el cambio de sede implicaba un golpe a sus condiciones económicas. Todo esto, decidido a espaldas de los alumnos, marcó el primer antecedente de la movilización estudiantil en los últimos años. 

Tras el paro estudiantil, el mayor reto fue sostener lo que se había construido. Mantener viva la asamblea no sería tarea fácil. No quiero dar protagonismo a las dificultades porque hablar de ello puede ser desmovilizador. Sin embargo, es cierto que la inmadurez política y las diferencias dentro del movimiento estudiantil se anteponen a las coincidencias, lo que desgasta los esfuerzos. 

Por su parte, la institución respondió con una actitud abiertamente autoritaria y desmovilizadora: concretó el cambio de sede del CUCSH de La Normal a Belenes.

El movimiento se consolida

Pese a la arbitrariedad, el movimiento obtuvo dos grandes victorias. La primera, retomar la fuerza del movimiento estudiantil en la UDG. La segunda, demostrar que era posible elevar el nivel de organización a través de un paro estudiantil de 22 días.

Cuando el paro terminó, la asamblea no logró sostenerse, pero algunos grupos de estudiantes permanecieron activos dentro de la Universidad con un perfil más bajo. Su trabajo constante mantuvo el hilo de la organización. 

Uno de los momentos más álgido de la movilización estudiantil y colectividades fue el campamento en solidaridad con Palestina. Estas exigían que la UdeG, a través de sus autoridades, se pronunciara contra el genocidio del pueblo palestino y rompiera toda relación con Israel. 

Entre las agrupaciones que participaron estuvieron la Unión de la Juventud Revolucionaria de México (UJRM) la Unión Estudiantil Alternativa (UEA) y el Comité de Solidaridad con Palestina (CSP).

Las acciones 

La acción comenzó el 8 de mayo con un campamento de 24 horas en las instalaciones del CUCSH. El 15 de mayo, Día del Maestro y la Maestra, se realizó una marcha hacia la Rectoría, donde se plantearon demandas y se volvió a acampar. Al día siguiente esto abrió una mesa de diálogo con el vicerrector de la UdeG, encuentro que se redujo a palabras sin compromisos. 

Ante la falta de respuestas, el 23 de mayo, Día del Estudiante, se realizó un mitin frente a Rectoría para exigir la reactivación de la mesa de diálogo. Ese día se cerró la calle frente a Rectoría y, a pesar de eso, continuó la omisión de las autoridades universitarias. 

Con constancia y convicción, integrantes de la Asamblea Universitaria y Popular decidieron interceptar al entonces rector general, Ricardo Villanueva, durante el informe del CUCSH. 

Fue así que, en su informe, el rector se posicionó contra el genocidio del pueblo palestino, resultado de la presión de la movilización estudiantil y popular. 

Se unen centros universitarios

En los meses más recientes, la participación estudiantil se ha reactivado en distintos centros de la UdeG. 

Actualmente hay tres asambleas: una en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), otra en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) y recientemente en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI).

En todo los casos, las asambleas buscan que se atiendan las necesidades y problemáticas de su comunidad estudiantil.

En CUCBA ya se han entablado mesas de trabajo con las autoridades, aunque hasta ahora no hay gran avance en resolutivos concretos, salvo las medidas tomadas en torno a transporte, que son un logro de la comunidad estudiantil que requerirá de su seguimiento para servir verdaderamente a la resolución de sus problemas.

En el caso del CUCS, se tuvo un logro puntual: la apertura de más cupos en algunas materias en las que el alumnado no había alcanzado lugar. Sin embargo, aún no cuentan con un pliego petitorio consolidado, pero recientemente convocaron a su elaboración.

Asimismo, en los últimos días, el estudiantado del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) también ha comenzado a organizarse por la misma problemática que afecta al CUCS: la falta de cupos suficientes en algunas materias. A través del reclamo colectivo lograron abrir cupos y entablar diálogo con las autoridades del centro.

Como podemos ver, el escenario es esperanzador para una ciudad y una Universidad que se pensaban desmovilizadas.

En los últimos años se ha mantenido la constancia del movimiento estudiantil dentro de la UdeG. Lo anterior es importante para que el estudiantado persiga sus demandas que, aunque parezcan ambiciosas, son indispensables para resolver las problemáticas particulares de cada centro. Porque en la UdeG hay problemas enquistados: candados que hay que romper.

La lucha se reconfigura

En este periodo 2025-B se llevarán a cabo elecciones para la presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). 

Además, se realizarán las elecciones del Consejo General Universitario (CGU). Hay que decir que tanto la FEU como el órgano de gobierno universitario son dos elementos que impiden la democratización de la UdeG.

Por un lado, la FEU tiene la misión de desmovilizar al estudiantado y servir a los intereses de la cúpula universitaria. Además, formar cuadros políticos que representen a la burguesía. 

Por otro lado, al CGU lo controla el Grupo Universidad. En el caso de los puestos de representación estudiantil, los ocupan miembros de la FEU. Esto impide que las verdaderas necesidades de los estudiantes lleguen a las instancias donde se discuten y deciden los asuntos universitarios.

Por lo anterior, es importante que el estudiantado actúe en contra de esa realidad que frena el avance de sus demandas. El movimiento estudiantil no solo debe disputar esos espacios, sino transformarlos para que sirvan a sus intereses, a sus docentes y a la clase trabajadora en general. 

Cuando se ingresa a la universidad, la mayoría de los estudiantes, sobre todo aquellos con características de liderazgo, la FEU los intenta reclutar. Quienes no pertenecen a esta organización, en su mayoría, pasan por alto las elecciones del CGU. De hecho, muchos ni siquiera saben cómo funciona este órgano.

La FEU se limita a organizar fiestas y espectáculos: mientras, los asuntos de la democracia universitaria son exclusivos de la cúpula y del Grupo Universidad. Esta es una realidad que históricamente ha desmovilizado al estudiantado.

Sin embargo, también podemos verla con optimismo: es una situación que genera hartazgo y por lo tanto también puede generar movilización. 

Nuevos frentes

En este momento, en el periodo 2025-B, nos encontramos en una coyuntura electoral. El semestre arranca con iniciativas de organización y conformación de asambleas estudiantiles. 

Esta coyuntura —léase como elecciones con derroche de dinero y “fiesta de la democracia”—, se desarrollará independientemente de la participación de la comunidad universitaria. Es un momento oportuno para cuestionar las formas en las que hoy se ejerce la democracia dentro de la Universidad de Guadalajara.

El estudiantado está en un momento muy importante. En otras partes del país hay movimiento: se organizan estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de México y la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Después de siete años del gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación, hay sectores, incluido el estudiantado, que perciben los problemas como no resueltos. Esto ha reactivado la movilización estudiantil y a otros sectores. Los estudiantes de la UdeG no pueden ser la excepción.

En este contexto, hay condiciones que no pueden seguir tolerándose en un espacio universitario abiertamente antidemocrático. 

Es preciso que se entienda la importancia de unificar al movimiento estudiantil y replantear la estructura de las leyes orgánicas que rigen la universidad. Por eso es necesario un proceso de reforma en todas las universidades públicas.

Aunque la Ley General de Educación Superior establece que la educación debe ser gratuita y universal, ninguna universidad pública cumple con estas condiciones: en todas se cobran matrículas y hay estudiantes rechazados. 

Las autoridades universitarias se refugian en la autonomía para hacer lo que les plazca y violar derechos humanos. El presupuesto asignado a la educación superior es insuficiente. 

La misión histórica del estudiantado de la Universidad de Guadalajara no es otra que accionar, tomar su realidad y transformarla. Lo importante es que ya han comenzado. 

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