El feminicidio en el tránsito del crimen al producto cultural
Por: Redacción. Fotos: Especial. Fecha: 26 de enero, 2026
El feminicidio es una violencia estructural y sistemática contra las mujeres. Es un delito inscrito, de acuerdo con la antropóloga Rita Segato, en una nueva forma de guerra, poder y de control. Lo anterior a través de la exhibición de la violencia contra los cuerpos y libertades de las mujeres.
La periodista Lydiette Carrión estrenó su un nuevo libro Feminicidio mítico.Del crimen al producto cultural: imágenes, Narrativas, moda y consumo de la violencia. En sus páginas explora cómo el feminicidio ya no es sólo un delito, sino también un simbolismo explotado por la moda, los medios, libros, series y películas.
Los feminicidios de Ciudad Juárez y la moda
El libro es producto de un posgrado que hizo Lydiette cuya idea germinó a principios de la década del 2010.
“Este libro parte de una inquietud que tuve durante muchos años y que detonó entre 2010 y 2011, los casos de feminicidio en Ciudad Juárez. Coincidió con el lanzamiento de una línea de ropa de alta gama que vendían una línea de ropa inspirada en las mujeres asesinadas”.
La publicidad no causó problema en las altas esferas para quien iba dirigida esta línea. Sin embargo, las blogueras que daban opiniones sobre moda, maquillaje y ropa fueron quienes denunciaron esta explotación.
La práctica se problematizó por el movimiento feminista mundial, pero sigue como una constante.
“Hablaban sobre este tipo de lucro pero, haciendo un zoom, no era inusual o tan escandaloso y tan obvio. En realidad era una práctica de la industria de la moda en la publicidad de artículos femeninos”.
En un taller que impartía a periodistas , una de sus colegas le puso en la pista de la moda inspirada en los feminicidios.
«Se lo están vendiendo a chavas, es decir, que están vendiendo zapatillas, moda. Y no era solo ese caso, eran varios”.
Encontró una práctica similar basada en feminicidios de Ciudad Juárez, en la India y otro en Los Ángeles, Estados Unidos. También moda basada en suicidios de escritoras.
Explicar
El caso no sólo le llamó por interés narrativo, además de con reservas y miedo, porque se atravesó el impulso por denunciar, narrar y, sobre todo, buscaba explicar. Ese fue el objetivo que buscó.
“En esta función del periodismo narrativo, de repente no solo se trata de condenar, sino de explicar. Y me pregunté ¿en qué momento también debo evitar que un caso que estoy difundiendo y tratando de digamos de generar una alerta, no termine en un anuncio espectacular y, además, vendiendo zapatos de tacón?
Avanzó en las implicaciones comerciales del uso de casos de feminicidio o suicidio de mujeres para cuestionar ¿Por qué hacen esto? Más allá de una condena moral, ética y de derechos humanos
Me pregunté cosas que nos dicen mucho, ¿Es que a las mujeres les gustan mucho las series de de crímenes y de asesinos seriales? Y tuve que comprobarlo a través del momento en que empezamos a consumir estas narrativas y resultó que no es una moda.»
Mujeres y consumo de narrativas
Lydiette Carrión compartió que el consumo de información o narrativas de asesinos seriales y crímenes famosos. Y las que más asisten a convenciones de este tipo en los Estados Unidos.
“La academia me preguntaba ‘¿Cuál era el caso mexicano? encontramos sondeos muy breves porque hay menos información. Por ejemplo, los podcast más escuchados actualmente son sobre crímenes que consume una enorme proporción de público femenino en nuestro país.”
La creación y consumo de estas narrativas inició por lo menos en el siglo XIX basadas en feminicidios reales. Por ejemplo, uno de Edgar Allan Poe que escribió varios cuentos basados en feminicidios reales; otro de Charles Dickens en Oliver Twist.
“Es algo muy común y que, además, va dirigido a un público femenino. En el caso de Edgar Allan Poe, salieron originalmente en una publicación femenina.
De acuerdo con Lydiette Carrión, un experto en divulgación sobre el tema de asesinos seriales coincidió en que quienes más consumen este tipo de narrativas son las mujeres jóvenes, en particular mujeres jóvenes.
La normalización del feminicidio
Una de las reflexiones de Lydiette Carrión es que se ha normalizado el feminicidio.
“Concluí que vivimos en un ambiente llamémosle feminicigénico en el sentido que los feminicidios están muy presentes en nuestro ecosistema simbólico. Es decir, están súper presentes, es brutal. Cuando lo empiezas a ver, es brutal”.
Uno de los discursos más normalizados en la cultura es el “asesino serial”. De acuerdo con Carrión, los discursos no tienen correspondencia con la realidad y, quienes investigan, los adoptan y reproducen como mitos que no sirven para explicar.
“El concepto del asesino serial ha sido una pesadilla para quienes nos dedicamos a desmontarlo porque sigue siendo un supermito. Es un mito de esta época que, por alguna razón, enraizó muy bien”, dijo.
Para la periodista este ambiente feminicigénico surge por el miedo que, al final de cuentas, es un tipo de control.
“De alguna forma está normando el comportamiento y espacio público, y los lugares donde se supone que debemos estar y en cuáles no. Esto norma el comportamiento y el de todos”
Propuso que, alrededor de este ambiente, se construye una idea de feminicidio que se contrapone al de otras culturas porque el patriarcado es sólo producto del capitalismo, de la modernidad o de Occidente.
“Coincido mucho con Rita Segato en el sentido de que hay culturas con un patriarcado fuerte y un patriarcado suave. Pero lo que encuentro es que este tipo de feminicidio tan violento está profundamente vinculado al concepto y prácticas de la guerra”.
Feminismo mítico
Lydieete Carrión explicó que el feminicidio mítico está relacionado a una película. Se trata de una película comercial donde la estrella de cine se regodea y huye semidesnuda, vestida de blanco. Lo hace en medio de un montón de cadáveres de mujeres que se ven preciosos, brillan bajo la noche.
“O sea, no se ven pútridos ni como se ven los cadáveres. Es decir se ven de una manera mítica, por eso ‘feminicidio mítico”. Y esto es para consumo extranjero. Lo mismo ocurre con esta marca de ropa que ya decía porque buscan el discurso ‘México es el lugar con más feminicidios”.
Así, se quedan con las formas con las que fueron asesinadas y reportadas, y luego las consumidas en productos.
Carrión Rivera habló sobre cómo los feminicidios de Ciudad Juárez les funcionan a otras sociedades, por ejemplo, al público estadounidense de mujeres de clase media, clase alta, estadounidense como una especie de experiencia vicaria.
“Todo lo que generan mis pesadillas en realidad ocurre allá. Entonces, al verlo allá, me permite sentir, empatizar. Sobre todo para aquellas mujeres que han sido víctimas de abusos y tienen la sensación de encontrar el control de su vida. Ellas, con esto, deciden qué cosas las ponen en riesgo y qué cosas no”, concluyó.

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