Hacinados, migrantes en albergues enfrentan crisis por coronavirus

Extranjeros que esperan en Ciudad Juárez su trámite de asilo en Estados Unidos temen contagio; autoridades aseguran que activarán protocolo sanitario en los centros de refugio, muchos de ellos resisten la contingencia de salud entre carencias

Texto y fotografías: Rocío Gallegos
La Verdad

Ciudad Juárez – Cada vez que Rubén se entera de la expansión del coronavirus dice que su preocupación aumenta por las condiciones de hacinamiento en las que se encuentra en el albergue para migrantes, donde encontró refugio junto a su esposa y su hijo mientras trascurre su trámite de asilo político en Estados Unidos.

“Nos preocupa estar así y no tener un resguardo adecuado”, dice el hombre de 36 años, un migrante de Brasil que Estados Unidos retornó junto a su familia a esta frontera mexicana bajo el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).

A su alrededor hay otras 20 familias con los que pernocta en colchonetas tendidas entre las bancas del área de oración y altar del templo metodista el Buen Pastor, ubicado entre barrancos y calles de tierra, al poniente de la ciudad.

En otros tres edificios del complejo duermen migrantes que hacen su trayecto solos. En total hay 107 personas en el lugar, 38 son niñas y niños, informa el pastor Juan Fierro García encargado del lugar.

“En las noticias dicen que no debemos estar en lugares con mucha gente, pero aquí así estamos”, dice Rubén, uno de los 53 migrantes brasileños que habitan en ese lugar y el único que habla español.

Las condiciones de hacinamiento y el riesgo del coronavirus en esta región fronteriza –un caso confirmado en Ciudad Juárez y tres en El Paso– encendieron la alerta en este y otros centros de la red de albergues implementada en Juárez, donde de acuerdo con las autoridades estatales de Población hay unas mil 300 personas de distintas nacionalidades.

“Nos preocupa porque mire cómo estamos, unos cruzan a Estados Unidos y regresan aquí, nosotros mismos estamos enfermos, tenemos fiebre, dolor de garganta”, comenta Favio, otro brasileño que se auxilia de Rubén para que lo traduzca al español pues solo habla portugués.

La situación es compleja dice el Pastor Fierro, mientras muestra un área donde se trabaja a marchas forzadas para terminar su construcción y disminuir el hacinamiento en ese albergue.

Los migrantes temen también porque el lugar se quedó sin papel sanitario y escasean otros suministros básicos de limpieza y de aseo personal. Situación que también se presenta en otros puntos que dan hospedaje a migrantes, se informó.

Arturo Valenzuela, director médico de la Secretaría de Salud en la Zona Norte, dice que este miércoles sostendrá una reunión con encargados de la red de albergues, en la que se busca tomar la mejor decisión para la protección de los migrantes.

Esto fue confirmado por Dirving García, del Consejo Estatal de Población, quien menciona que en esa reunión también se pretende establecer acciones sanitarias para los puntos de internación a esta frontera y de retorno de migrantes desde Estados Unidos.

De acuerdo con García, en la actualidad hay mil 300 extranjeros en albergues improvisados en iglesias, así como en la Casa del Migrante y en el que opera el gobierno Federal, el Leona Vicario.

Otros 18 mil migrantes extranjeros residen en casas o departamentos de renta, así como cuartos de hoteles, donde la mayoría habita en grupos, de acuerdo con datos oficiales.

Rubén dice que les preocupa la situación, porque algunos están enfermos y no tienen dinero para comprar sus medicamentos.

Algunos han salido a buscar cubrebocas, pero no hay en las farmacias cercanas y muchos no tienen ni con que comprarlas, comenta el hombre que es el único de los brasileños en el albergue que habla español.

El pastor Fierro dice que este día se reunirán con autoridades de salud para recibir indicaciones a seguir ante la crisis que se vive en la región por el coronavirus.

Mientras se activa un protocolo oficial, asegura que en su centro se han adoptado algunas medidas sanitarias, como es el uso de platos, vasos y utensilios desechables, se comenzó a proporcionar gel antibacterial y solicitaron a los migrantes extremar su higiene personal.

Comenta que les preocupa no poder proporcionar todo, por ejemplo, dijo, no se cuenta con papel sanitario. “Ellos lo deben de comprar”.

El centro que concentra mayor número de migrantes es el Leona Vicario, administrado por el Gobierno Federal. Ahí las autoridades aseguran que han instrumentado un protocolo para recibir a los extranjeros que arriban a la ciudad.

“Se les toma la temperatura y se revisa si presentan algún síntoma que pudiera estar relacionados con COVID 19. Se les aplica un cuestionario para saber si han estado en contacto con personas que hayan viajado a lugares en riesgo”, se informó a través de la delegación de Bienestar en Chihuahua.

En caso de que vengan de zonas de riesgo de coronavirus se les coloca cubreboca, se aísla a la persona en sospecha y se da aviso a la Secretaría de Salud y ya queda bajo su responsabilidad, se dio a conocer.

Estas condiciones no se ven en los otros albergues, principalmente de los que operan con apoyos ciudadanos o de organizaciones civiles. Aunque han tomado medidas sanitarias, sus carencias les impiden garantizar de manera plena el resguardo sanitario de los migrantes.

La Casa del Migrante dio a conocer que, en comunicación con las autoridades, establecerá un protocolo a seguir, el cual se dará conocer conforme vaya avanzando la contingencia.

El mayor riesgo en los albergues es la condición de hacinamiento, de acuerdo con encargados de los centros y las autoridades. En esto coincide Rubén quien asegura que en esa condición lleva un mes en el albergue El Buen Samaritano que maneja el templo metodista.

El lugar luce abarrotado y ahí debe esperar hasta el 6 de mayo, cuando tiene su cita para presentarse ante un juez de migración en la Corte de El Paso, Texas.

“Nos preocupa estar tanto tiempo aquí, más por como estamos y las noticias que nos llegan de lo que pasa con el nuevo virus”, dice el hombre que se internó a Estados Unidos por Mexicali y que fue regresado junto con su familia a esperar en Ciudad Juárez el trámite a su petición de asilo.

Confían en que su espera en esta frontera no sea más de lo que estiman, porque dice también temen que sus casos se prolonguen debido a las restricciones impuestas en territorio estadounidense por el coronavirus. Aunque hasta este martes las audiencias de migración en El Paso se mantuvieron activas.

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