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Un “ecocidio”, la ampliación del puerto hacia la Laguna de Cuyutlán, alertan ambientalistas

Once agrupaciones civiles recordaron que desde hace varias décadas se han impuesto en Manzanillo diversos proyectos energéticos y de infraestructura portuaria, que han provocados daños ambientales

Por: Tlanesi Periodismo de Derechos Humanos

Colima.- Ante el proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo hacia el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, organizaciones ambientalistas expresaron su consternación y preocupación, por considerar que provocará en ecocidio tanto en el vaso lacustre como en la región aledaña.

El proyecto, cuya construcción se encuentra prevista sobre una superficie de 1,800 hectáreas, tendrá un costo de 33 mil 258 millones 785 mil 895 pesos, que serán aportados en un 13% con recursos de la API Manzanillo, 48% por recursos fiscales y 39% ciento por inversión privada.

Sólo 151 millones 894 mil 697 pesos serían destinados para estudios de impacto, mitigación y compensación ambiental, pagados por el sector público.

Once agrupaciones civiles recordaron que desde hace varias décadas se han impuesto en Manzanillo diversos proyectos energéticos y de infraestructura portuaria, que han provocados daños ambientales, para los que no se ha cumplido con las medidas de compensación, mitigación y reparación establecidas por las autoridades.

Enseguida, TLANESI reproduce para sus lectores el documento íntegro mediante el cual las organizaciones ambientalistas advierten sobre los riesgos de daños irreversibles que, de llevarse a cabo, causaría el proyecto de la ampliación del Puerto de Manzanillo en la Laguna de Cuyutlán:

POR LA CONSERVACIÓN DE LA LAGUNA DE CUYUTLÁN, COLIMA

La comunidad científica, organizaciones de la sociedad civil y la sociedad mexicana en general tenemos una profunda consternación y preocupación por las noticias y anuncios oficiales, en diversos medios de comunicación locales y nacionales, sobre la ampliación del Puerto de Manzanillo en el vaso II de la Laguna de Cuyutlán en Manzanillo, Colima, promovida por los intereses empresariales de la Administración Portuaria Integral de Manzanillo, S.A. de C.V. (API).

De acuerdo con diversos documentos obtenidos a través de solicitudes de acceso a la información, este proyecto contempla construir un puerto lacustre para el ingreso de embarcaciones de alto calado, nacionales e internacionales, así como habilitar un patio regulador de transporte, terminales enfocadas al manejo de granel agrícola y mineral, contenedores e hidrocarburos, establecimiento de autoridades como APIMAN, SEMAR y CUMAR-CCTM e instalaciones aduaneras. 

Consideramos que las etapas de dragado intensivo, construcción y operación de dicha obra, en una superficie prevista de 1,800 hectáreas, provocaría un deterioro irreversible para el equilibrio ecológico y los recursos naturales, no sólo del sistema lagunar sino también de los ecosistemas adyacentes: selvas bajas caducifolias, dunas, arrecifes de coral y pastos marinos. Ante dichas afectaciones, ninguna medida de mitigación o compensación evitaría la pérdida de biodiversidad ni la consecuente reducción de servicios ecosistémicos necesarios para el bienestar de los habitantes de la región en el largo plazo.

Estas consideraciones guardan similitud con las RESTRICCIONES AMBIENTALES señaladas dentro del ESTUDIO AMBIENTAL contemplado en el documento del proyecto denominado “Ampliación del Puerto de Manzanillo Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” (págs. 122-124), que citan textualmente: 

● CAMBIO DE USO DE SUELO, PÉRDIDA DE ESPECIES DE FLORA 

“Las diversas configuraciones de las alternativas propuestas inciden de diferente manera sobre los ecosistemas terrestres y de transición en el Vaso II, por lo que se valora la pérdida de masas forestales (selva baja caducifolia, manglar y duna costera) por remoción de vegetación, que provocará un alto grado de fragmentación del hábitat, el cual brinda refugio a especies silvestres que requieren de provisión de alimento, sin menoscabar la disminución de los múltiples beneficios que conlleva el ecosistema como la fijación de carbono, regeneración de germoplasma, estabilización de sedimentos, protección del litoral, entre otros”. 

● PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD DE LA FAUNA 

“Los principales impactos asociados a este punto son la modificación en los patrones de distribución de las aves migratorias y otras especies, la extracción y mortandad de fauna a causa de la intrusión de agentes externos como la fragmentación del ecosistema, el exceso de ruido o partículas atmosféricas contaminantes, el incremento en residuos sólidos y el aumento de riesgo de derrames de hidrocarburos y químicos, principalmente en la etapa de preparación del sitio y construcción del nuevo puerto. 

Por su parte, en la parte de operación del puerto, debido al continuo paso que se espera de buques de gran calado al interior de la laguna, es posible que se vulneren, mutilen o mueran organismos acuáticos (tortugas, cocodrilos, etc.) así como espacios de anidación de tortugas marinas y de reposo para aves migratorias”. 

● AUMENTO DE SÓLIDOS SUSPENDIDOS

“Como consecuencia de la gran cantidad de sedimentos que se tendrán que dragar para alcanzar una profundidad funcional se prevé en el Vaso II un aumento significativo de los sólidos suspendidos. Asimismo, se espera un incremento del riesgo de aporte de metales pesados, grasas, aceites, solventes y combustibles que, junto con los sólidos suspendidos modificarán la fisicoquímica actual de la laguna, rebasando su capacidad de resiliencia”.

Los manglares son uno de los bosques con mayor fijación de dióxido de carbono (CO2), además de que sirven como barreras que protegen a las poblaciones costeras de los peligros ocasionados por huracanes y ciclones, fenómenos cuya intensidad y frecuencia se espera que aumenten conforme se agudice la crisis climática, la cual también traerá consigo un incremento en el nivel del mar que podría afectar a miles de personas en las costas del estado. En ese sentido, se ha planteado que la preservación, restauración, conservación, manejo y aprovechamiento sustentable de estos bosques a nivel global son estratégicas para amortiguar y contrarrestar los efectos adversos del cambio climático, lo cual está respaldado por tratados internacionales de los cuales México forma parte, como la Convención de Ramsar, el Acuerdo de París y la Agenda 2030, así como por las propias leyes y normas oficiales mexicanas.

Adicionalmente, los manglares cumplen con el servicio ecosistémico de fungir como guarderías para larvas de peces, crustáceos y moluscos de importancia comercial (3,5). Investigadores han estimado el costo de los bosques de manglar en términos de producción pesquera en $37,500 dólares por hectárea de manglar de franja. Por lo tanto su daño y eventual pérdida no sólo representa un perjuicio en términos de belleza escénica y ecológica, sino también económico a la población colimense y la de otros estados.

La Laguna de Cuyutlán es el cuerpo costero más extenso de la región central del Pacífico mexicano, comprendida entre Marismas Nacionales, en el estado de Nayarit, y el centro del estado de Guerrero, siendo el cuarto humedal costero más grande de nuestro país. Es por ello que conforma un ambiente con gran relevancia biológica, ya que se tienen registros de especies protegidas por la NOM 059-SEMARNAT-2010: 4 de mangle, 15 de reptiles, 28 aves, y 1 mamífero, entre otras comunidades bióticas a las que hay que añadir el fitoplancton, zooplancton y moluscos.

Es una importante área de anidación de al menos 25 especies de aves costeras, y se tienen registradas 61 especies migratorias que hacen uso del hábitat en la estación no reproductiva, razón por la que representa un trascendente corredor biológico para aves de la región del Pacífico Mexicano y un Área de Importancia para la Conservación de las Aves. Asimismo, se considera como un corredor biológico regional para diferentes organismos que, a gran escala, inicia en la Sierra de Manantlán y termina hasta la costa en la Laguna de Cuyutlán. Finalmente, es un punto vital en la Ruta Migratoria de Aves del Pacífico de las Américas, que se extiende desde el noroeste de Alaska hasta el sur de Chile.

DEFICIENTE POLÍTICA AMBIENTAL

Históricamente, los humedales costeros de Manzanillo (Laguna de San Pedrito, Laguna del Valle de las Garzas y Laguna de Cuyutlán) han sufrido un fuerte deterioro debido a la deficiente política ambiental aplicada durante las últimas administraciones, en las que se ha priorizado el crecimiento económico de grupos empresariales a costa del cuidado ambiental, generando un alarmante estado de vulnerabilidad para estos ecosistemas. Dichos procesos se han fraguado mediante la utilización de artilugios legales, falsas promesas de bienestar y desarrollo, opacidad, desinformación y nula participación de la sociedad; tal como ocurrió en la publicación del Decreto por el que se reformó el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de la subcuenca Cuyutlán en el 2007, promovido por el expresidente Felipe Calderón y el exgobernador Silverio Cavazos, en el que se cambió el uso de suelo de forestal a industrial pesado de alto impacto, por el cual se declara a la zona como recinto portuario. Dichas irregularidades legales han sido ampliamente cuestionadas y denunciadas por organizaciones ambientalistas, llegando a instancias internacionales como la Comisión para la Cooperación Ambiental en términos del Acuerdo de Cooperación Ambiental para América del Norte (ACAAN), radicandose el Expediente de Hechos relativo a la petición SEM-09-002.

El sistema gubernamental de acceso a la información es deficiente, favoreciendo la opacidad, la desinformación y, en consecuencia, una mínima participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, lo que a su vez facilita que autoridades y grupos empresariales cometan diversas irregularidades. Como principales deficiencias, resaltamos a) la poca promoción de los proyectos ingresados a la DGIRA SEMARNAT; b) el que su respectiva publicación en la Gaceta ecológica que no ofrezca un buscador modernizado; c) los mínimos requisitos para la publicación de solicitud de consulta pública por parte del promovente, que generalmente realiza en un medio impreso local de poca difusión y no por internet; y d) los reducidos tiempos en los que la población puede solicitar la consulta pública y cuyos requisitos no están claramente detallados en la LGEEPA. Estas dificultades se suman a las que enfrentan poblaciones indígenas y grupos vulnerables, muchos de quienes no tienen acceso a internet ni los conocimientos técnicos para acceder y llevar a cabo una defensa efectiva de su derecho humano y constitucional a un medio ambiente sano.

A su vez, el proyecto “Ampliación del puerto de Manzanillo Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” contempla diversos proyectos complementarios, ampliando y agravando los impactos ambientales, siendo los principales 1) la modernización del tramo Colima-los Asmoles; 2) la modernización de la infraestructura carretera libramiento de Comala; 3) el Túnel Ferroviario Manzanillo; 4) la modernización y ampliación de la Carretera Pez-Vela-Jalipa; 5) la terminal especializada en contenedores (TEC-I) del Puerto de Manzanillo; 6) la terminal de usos múltiples (TUM) del puerto de Manzanillo; 7) el Libramiento Ferroviario; y 8) la terminal especializada en contenedores (TEC II) del puerto de Manzanillo. 

Actualmente, en la Laguna de Cuyutlán ya se han llevado a cabo obras de infraestructura como la Termoeléctrica, la estación de Gas Z, el terraplén de ferrocarril entre los vasos I y II, torres de conducción eléctrica en el vaso I, la Terminal de Gas Natural Licuado de Manzanillo (TGNLM) y el gasoducto Manzanillo-Guadalajara. Éstos han provocado daños ambientales que han sido denunciados y advertidos por académicos y ambientalistas, tales como la alteración de la hidrodinámica lagunar, áreas de muerte de manglar, reducción de la productividad pesquera, posible afectación a las salineras y contaminación por derrames de hidrocarburos a nivel regional. El pasado 10 de julio del 2020 se publicó en la Gaceta Ecológica el proyecto titulado “Ampliación del Patio de Tepalcates” del promovente FERROCARRIL MEXICANO, S.A. DE C.V., que contempla un patio para contenedores de carga en la barra de Cuyutlán Vaso III, mismo que incidiría en áreas de selva baja caducifolia y duna costera.

INVERSIÓN MULTIMILLONARIA

El proyecto “Ampliación del puerto de Manzanillo Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” requerirá una inversión de $33,258,785,895, los cuales serán aportados en un 13% por recursos de la API Manzanillo, 48% por recursos fiscales y 39% por inversión privada, de los que solamente $151,894,697 serán destinados para estudios de impacto, mitigación y compensación ambiental, pagados por el sector público. La vida útil de este proyecto se estima en sólo 25 años, con un horizonte de evaluación de 35 años. Sin embargo, los riesgos ambientales al modificar el ecosistema podrían generar daños irreversibles, cuyas medidas de compensación serían demasiado costosas, además de probablemente poco efectivas; como ocurriría con los azolves excesivos en canales y dársenas, además de la modificación en los regímenes de oleajes y corrientes que actualmente no se pueden prever y que provocarían problemas operativos. En este punto es importante reiterar que un proyecto de esta magnitud abonará a la actual crisis climática global y se enfrentará a fenómenos climáticos extremos, ante los cuales dejará vulnerable a la población e infraestructura al eliminar la protección que naturalmente brindan los bosques de manglar.

Ahora bien, el daño al equilibrio ecológico que se ha padecido en Manzanillo se ha llevado a cabo bajo la promesa vacía y recurrente de un bienestar basado únicamente en el crecimiento económico, sobre todo del sector privado, sin planificar integralmente los cambios ambientales, urbanos y demográficos en el largo plazo. En el caso de la presentación del proyecto Terminal de Gas Natural Licuado de Manzanillo (2006), el argumento por el cual se buscó esta aprobación fue la promesa de la disminución de emisiones contaminantes de la Termoeléctrica de Manzanillo, la cual sigue sin ser eficiente; mientras que para el proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo en 2004, en la que se devastaron hectáreas de mangle de la Laguna de San Pedrito, se prometió la restauración y conservación de la Laguna del Valle de las Garzas. En ambos casos, la SEMARNAT impuso medidas preventivas, de mitigación y compensación a los sujetos obligados (Comisión Federal de Electricidad, Terminal KMS de GNL, S. de R.L. de C.V. y Administración Portuaria Integral de Manzanillo, S.A. de C.V., respectivamente). No obstante, éstas no han sido cumplidas eficientemente, por lo que se ha generado una situación de peligro ambiental en la que la inversión de cientos de millones de pesos no ha sido suficiente, demostrando la inviabilidad económica y ambiental de estos proyectos.

Así pues, las autoridades federales, estatales y municipales han sido omisas en el cumplimiento de sus obligaciones legales ambientales, previstas y sancionadas por ordenamientos nacionales e internacionales, incumpliendo con el mandato constitucional de garantizar nuestro derecho humano a un medio ambiente sano y a un desarrollo sostenible. Este panorama es peor aún si consideramos todas las problemáticas directas e indirectas que ha producido el Puerto de Manzanillo sobre la ciudad, tales como el aumento de la contaminación visual y atmosférica; el deterioro de la calidad del aire; los altos índices de inseguridad derivados de las disputas por el control del Puerto; los conflictos viales que han llegado a costar la vida de personas; el aumento en la población flotante, con la consecuente carencia de servicios y sobreexplotación de recursos; entre otras.

El proyecto de “Ampliación del Puerto de Manzanillo Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” pretende ser justificado argumentando la necesidad de atender el incremento en el mercado internacional basado en importaciones y exportaciones. Esto se contrapone con la vocación turística de Manzanillo, otra fuente de ingresos económicos, ya que la ampliación portuaria incrementará el deterioro y mala imagen en la ciudad de Manzanillo. En ese sentido, nuevamente el documento “Ampliación del Puerto de Manzanillo Vaso II de la Laguna de Cuyutlán” coincide con nuestras proyecciones, pues estipula, dentro del apartado de ESTUDIO SOCIAL, los siguientes factores de riesgo (págs. 125 y 126). Citamos: 

● DETERIORO DE LA SALUD HUMANA

“La probabilidad del aumento en el deterioro de la salud se podría presentar a causa del incremento en la generación de emisiones de gases contaminantes derivado del continuo transporte de buques y camiones en la región, así como por el aumento en las descargas residuales”. 

● PREOCUPACIÓN SOCIAL POR DETERIORO AMBIENTAL EN LA LAGUNA

“De manera complementaria al impacto directo sobre la salud humana, existen varios impactos sobre el medio ambiente que pueden generar situaciones de preocupación social por parte de ciertos grupos de interés, incluso derivando en un estado de oposición a los proyectos a ejecutar. Los principales impactos que pueden generar conflictos sociales son: 

– Pérdida o cambio en la composición de recursos pesqueros y afectación de la producción, como consecuencia de la modificación en la fisicoquímica (cloración y aumento de temperatura, intrusión salina y/o contaminación por hidrocarburos y metales pesados) y la dinámica lagunar (patrones de azolve y desazolve).

-Derrames y contaminación por hidrocarburos y otros químicos en el Vaso, como consecuencia de la circulación de los buques por los canales de navegación.

– Pérdida de los beneficios que conlleva el ecosistema de base y de soporte por la deforestación del manglar como consecuencia del desarrollo de proyectos logísticos y energéticos que requieren de frente de agua.” 

De todo lo anterior se concluye que, de consumarse este proyecto, habría daños a la salud de la población manzanillense, desequilibrio ecológico y deterioro de los recursos naturales de la región; contraviniendo las disposiciones de diversos Instrumentos Internacionales, la Legislación Federal, Estatal y Municipal. Es por ello que consideramos, basados en experiencias y promesas anteriores, que es prioritario trabajar por la solución de las problemáticas y conflictos actuales, optando más por la modernización y optimización de la infraestructura portuaria ya existente, a la par de la incorporación y fortalecimiento de alternativas de desarrollo, tales como el turismo ecológico basado en la conservación y restauración de la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la promoción de fuentes limpias y sustentables de energía. Claramente, en su forma actual, el proyecto “Ampliación del Puerto de Manzanillo Vaso II Laguna de Cuyutlán” no se corresponde con el tipo de políticas públicas ambientales que requieren los nuevos tiempos.

Los efectos del cambio climático, la pérdida acelerada de biodiversidad y la crisis por la contaminación ambiental requieren acciones que contrarresten urgentemente sus efectos, y no que promuevan un ecocidio de tal magnitud como lo sería la “Ampliación del Puerto de Manzanillo en la Laguna de Cuyutlán”. 

¡Por la defensa de nuestras Lagunas y Manglares! 
¡Por la vida en el planeta! 
#SalvemosLaLagunaDeCuyutlán 
Manzanillo, Colima, a 26 de julio de 2020

A T E N T A M E N T E

Acción por la Justicia, A.C. 
Colectivo AXM Amigos por Manzanillo 
Colectivo Empoderamiento Climático 
Colectivo Tarántula Elementos 
Ciencia para el Pueblo – México
Cuyutlán Casa Amiga, A.C
Paseo de Las Brisas, A.C.
Red de Defensores Ambientales 
Red Manglares de Colima 
Vigilemos Manzanillo, A.C. 
Voluntad Organizada, A.C.

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