El doble combate de las atletas en Taekwondo: por su talento y para derribar roles de género

El doble combate de las atletas en el Taekwondo es por su talento y por derribar roles de género. Se trata de un crisol de violencias de género disimuladas en un traje blanco.

Giselle Torres Lira lo estudió pensando en cómo transformarlo.

Su tesis se titula La violencia de género en el Taekwondo olímpico mexicano: cuerpo, formas y combate. Con ella obtuvo el grado de Maestra en Gestión y Desarrollo Social por la Universidad de Guadalajara.

El ámbito deportivo es subestimado en cuanto al potencial que tiene como ventana de observación de fenómenos sociales, reconoció Giselle Torres.

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El Taekwondo tiene dos modalidades de competencia: Formas, considerada “femenina” donde se evalúa el peinado, el maquillaje, y la forma de caminar. Y Combate, completamente masculino: por el contacto físico y el enfrentamiento.

La investigadora contó que en la práctica se rompen estos “límites de género”  al mezclarse las mujeres y los hombres en esas dos modalidades.

“Se configuran jerarquías en los cuerpos y estas se convierten en normas que distribuyen deberes a las mujeres y a los hombres”, agregó la investigadora.

A partir de estas estructuras se hilan roles de género y misoginia en el deporte.

Resistir “porque no hay de otra”

Uno de los hallazgos importantes para Giselle fueron las resistencias creadas por las mujeres y por los hombres “feminizados” que practican la modalidad de Formas.

Las mujeres en el Taekwondo idean estrategias para permanecer aunque esto no signifique que estén en igualdad de condiciones con los hombres.

La investigadora se refirió a uno de los testimonios que recabó para evidenciar el doble combate que dan las atletas: “Yo estoy en selección nacional de combate, pero aún así me dijeron que para permanecer en la selección nacional no me iban a considerar para nada”. Esto es una paradoja.

El hecho de que las atletas no sean consideradas les limita el acceso a becas, la proyección deportiva, los eventos importantes del ciclo olímpico.

“Para permanecer las mujeres -aún en esas condiciones- tienen que ganar y ganar, esto no les pasa a los hombres que tienen más posibilidades de mantenerse”, describió la también atleta.

Competir, lo que el patriarcado aplaude

Como parte de las conclusiones e Giselle leemos en su tesis dos temas que dan para largas conversaciones dentro y fuera de las artes marciales: la experiencia del propio cuerpo en el proceso de investigación y la dimensión tecnológica del cuerpo.

El primero se refiere a cómo los atletas a diferencia de las mujeres en el taekwondo, por el solo hecho de plantarse con el cuerpo llevan una ventaja. La forma de usar su cuerpo les pone por encima de alguien más, como lo describe la Maestra en Desarrollo Social “el establecimiento de jerarquía no se da en el ámbito discursivo sino en el mismo desenvolvimiento de la actividad del Taekwondo”.

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Dentro del feminismo se ha venido desmoronando la idea de que hay cuerpos que “sirven” para algo y otros que no. De ahí Giselle Torres Lira que cursó su maestría en al UDG, afirma que estamos en momento donde se reivindican las experiencias del cuerpo sea como sea, pues la visión feminista se aleja de categorías que definen roles y una gorda puede ser atleta y una persona de talla pequeña también.

El segundo tema de sus conclusiones se centra en cómo los avances tecnológicos en el deporte discriminan o posibilitan el buen desempeño dependiendo la clase, el género, la raza y la nacionalidad.

No todas ni todos los deportistas tienen el mismo acceso a la tecnología y esto lo vimos recientemente en los Juegos Olímpico Tokyo 2020, el énfasis en la desigualdad, pues si no se ganaron medallas por parte de México en la disciplina que practica Gisell fue por falta de acceso a desarrollo tecnológico.

El compañerismo no quita lo misógino

Se cree que en el mundo deportivo hay compañerismo o un gesto patriarcal de “nobleza”, pero en la realidad es otra como lo explica la taekwondoista.

Giselle Torres Lira en entrevista con Perimetral dijo admirar a las deportistas que en escaparates como los Juegos Olímpicos colocan temas que se evaden como el cansancio o declinar competir.

“Yo creo que a partir de exigir y visibilizar nuestros problemas como mujeres podemos transformar las condiciones, si no para nosotras para las siguientes generaciones”, agregó la investigadora.

Foto: Archivo. Fecha de Publicación: 20 de Agosto de 2021

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Periodista que recién incursiona en publicaciones independientes y en organizaciones civiles. Escribo gozosa para el Observatorio Digital de Violencias y ahora en Perimetral.

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