Mujeres embarazadas expuestas a más violencia obstétrica por Covid-19

La reorganización hospitalaria en el país para la emergencia sanitaria alteró la atención a mujeres embarazadas quienes se quedaron sin revisiones médicas y se vieron más expuestas a violencia obstétrica 

Texto: Lydiette Carrión y Daniela Rea
Fotos: María Ruiz

Ciudad de México.- La masiva reorganización de hospitales que México dispuso para hacer frente a la pandemia dejó a miles de mujeres embarazadas sin atención.

En Cabo San Lucas, Baja California Sur, Joanna Carmona (37 años) va y viene en transporte público, en plena pandemia, con 30 semanas de embarazo e hipertensión. En 15 días no pudo conseguir un papel firmado por un médico del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) para irse a casa con licencia médica.

El gobierno reorganizó el sistema hospitalario público para ampliar la atención del covid-19, destinando algunos centros al manejo exclusivo de esos casos.

Los lineamientos de esta reconversión, publicados el 5 de abril, establecen que la atención de embarazos, partos y emergencias obstétricas es prioritaria. 

Pero las deficiencias del sistema de salud dejaron sin atención a gran cantidad de embarazadas, aunque todavía es prematuro determinar cifras de afectadas. En Iztapalapa, por ejemplo, al oriente de Ciudad de México, mujeres en labores de parto debían esperar en una silla afuera del hospital.

En el período más severo de la pandemia en México –entre abril y junio–, se esperaban 235 mil nacimientos y 125 mil abortos, además de 1.15 millones de consultas de control prenatal y casi 50 mil de puerperio -posparto-, según Karen Luna, asesora legal del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE). “Esto nos explica que las cuestiones de salud reproductiva no paran”, dice Luna. Las consultas “se deben otorgar sí o sí”.

Una investigación de openDemocracy en América Latina reunió testimonios de irregularidades en la atención de partos y embarazos, como resultado de las restricciones impuestas para enfrentar el covid-19.

Testimonios de 17 mujeres en Argentina, Ecuador, México, Venezuela y Uruguay, además de personal médico y activistas en favor del parto humanizado, dan cuenta de un aumento de la medicalización del parto (cesáreas, inducciones y episiotomías compulsivas o no informadas), así como de suspensiones masivas de controles prenatales, denegación de servicios y más partos en casa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en sus pautas sobre los partos durante la pandemia que las mujeres deben ser tratadas con respeto y dignidad, y acompañadas por quien ellas deseen; también se les debe facilitar el contacto con piel con los recién nacidos, incluso si son pacientes de covid-19.

Pero, en una investigación global, openDemocracy compiló un conjunto de más de 100 casos de infracciones de estas pautas en al menos 45 países de todo el mundo, incluso en naciones que emitieron protocolos específicos o que tienen leyes contra la violencia obstétrica.

Burocracia y puertas cerradas 

El 6 mayo Joanna Carmona acudió a la Clínica 26 en Cabo San Lucas, donde le correspondía atenderse. Pero allí sólo se ocupaban de casos de covid-19, y le dijeron que fuera a la 39, localizada en avenida Palmas, un poco más lejos de su hogar. 

En Palmas comprobaron que su presión estaba altísima, pero, sin área de ginecología en esa clínica, la enviaron en ambulancia a otro centro a 40 kilómetros de distancia, junto a una pareja en su misma situación debido a la reconversión. 

Luego de un viaje de más de 30 minutos, esperó tres horas más, con un pico de hipertensión y ni un vaso de agua disponible. Cuando le tocó el turno, seis horas después de iniciar su periplo y ya muy entrada la noche, no la asistieron porque le faltaba un sello que habían olvidado poner en la clínica de Palmas. Regresó a casa por sus propios medios.

“Me siento mal, me zumba el oído. Necesito mi incapacidad para estar tranquila, ya no quiero dar vueltas”, dijo 15 días después, todavía sin obtener una solución.

Joanna no fue la única sin asistencia en la clínica 26 en San José del Cabo.  El 13 de abril, dos mujeres que acudieron en plena labor de parto fueron rechazadas sin aviso previo de que no podrían parir allí ni información o derivación a otras clínicas u hospitales, como narró en su momento Nuria Landa, una partera de la tradición perteneciente al grupo Nueve Lunas. 

Fotos: María Ruiz

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