…Y también viceversa. Imaginémonos vencer a la corrupción y la impunidad en México

En los últimos tres lustros han ocurrido en el país y en Jalisco situaciones impensables en materia de derechos humanos, donde la capacidad de sorprenderse no tiene límites como es el dolor de quienes han sufrido en carne propia todo tipo de crímenes.

Jamás nos imaginamos la incapacidad e ineficacia de las autoridades de los tres niveles de gobierno para proteger a cualquier persona en su integridad física y psicológica, su seguridad personal y material; su vida y el resto de sus derechos, y mucho menos a garantizar el acceso a la justicia, a la verdad y a la paz.

Sin duda que la cosa se pone peor cuando las mismas autoridades trabajan para quienes deberían combatir, ejemplos hay muchos y debidamente documentados en su mayoría por valientes periodistas, quienes en no pocos casos y para desgracia de este país han perdido la vida.

La situación de extrema violencia e inseguridad en nuestro país, y particularmente en Jalisco, es insostenible.

Las instituciones del Estado mexicano han fracasado desde hace décadas en sus obligaciones de proteger, promover, respetar y garantizar nuestros derechos humanos tal como lo establece la actual Constitución General y los Tratados Internacionales suscritos por el Ejecutivo Federal y ratificados por el Senado de la República.

Así como incumplido en sus deberes de prevenir, investigar, sancionar y reparar de manera integral a las víctimas de delitos y de violaciones a sus derechos humanos. Los niveles de impunidad son tan altos en México, que una de las conclusiones del Índice Global de Impunidad (IGI 2020), realizado por la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP), es que las capacidades del sistema de justicia de nuestro país son insuficientes lo que lo posiciona como uno de los seis países peor evaluados en materia de impunidad y justicia.

Exigir todas y todos parar la corrupción y la impunidad

No obstante que vivimos en unas de las peores décadas de nuestra historia, imaginemos por unos minutos que un país diferente sí es posible. Imaginemos que los diversos movimientos sociales, las comunidades y los pueblos originarios, los colectivos y las colectivas, las organizaciones ciudadanas y las personas indignadas saliéramos con una sola voz a exigir el fin de la corrupción y la impunidad.

Que nadie se cansa hasta lograr un pacto entre sociedad civil y autoridades comprometidas con la justicia y la verdad.

Que empiezan a crearse las condiciones en las instancias de procuración y administración de justicia para acabar con las redes criminales dentro y fuera de las instituciones públicas.

Que las operaciones de investigación, procesamiento y enjuiciamiento criminal la integran personas incorruptibles.

Que personajes de la función pública, empresarios corruptos, jefes del narcotráfico, magistrados, fiscales, militares, policías y toda aquella persona involucrada con actividades criminales empiezan a dar cuenta ante la justicia.

Sigamos imaginando que se empieza a conocer la verdad del entramado que ha llevado a tener a uno de los países más corruptos del planeta.

Que los generadores de la corrupción, la violencia y la impunidad son juzgados y sentenciados. Sería iluso pensar que los costos no serán altos por las resistencias de los grupos criminales, pero que un país que aspira vivir en democracia y en libertad no esté dispuesto a correrlos.

La pregunta sería ¿por qué tendríamos que imaginarnos algo así en México? En primer lugar, porque no nos queda de otra, en un país donde asesinar, desaparecer personas, violentar a los niños, niñas y mujeres, despojar a campesinos e indígenas de sus tierras y territorios, no tengan castigo y vivir con miedo sea la regla.

Y la segunda, porque hay experiencias como las del Maxiproceso en Palermo, Italia en los años ochenta, y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) del 2007 al 2019, donde se hicieron grandes pactos sociedad y autoridades para enfrentar a quienes han provocado tantas tragedias.

Lo que no me puedo imaginar es que el reto de vencer la enorme corrupción y la impunidad la hagamos los mexicanos y mexicanas solamente, requerimos la ayuda internacional para lograrlo, y para eso necesitamos primeramente salir a las calles.

Foto: Víctor Ibarra. Fecha de publicación: 24 de marzo 2021.

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Abogado, defensor de derechos humanos y profesor universitario.

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