Madres denuncian abusos contra sus hijas en albergues de Chapala

Mari Cruz y Mereida son dos madres criando solas a sus hijas e hijos que por distintas circunstancias, llevan años enfrentando la criminalización que las aparta de sus familias.

Son originarias de Chapala y no logran recuperar a sus hijas porque la burocracia y la corrupción se los impide; así lo denunciaron recién a medios de comunicación.

Albergue Amor en Acción de Chapala, de fantasía a un infierno

Hace ocho años Mari Cruz Lucamendi da una batalla legal por recuperar a sus hijos y liberarlos de tratos crueles, manipulación y presunto abuso sexual.

Lucamendi es madre criando sola, regresó de los Estados Unidos con sus tres hijas y tres hijos a Chapala.

Los puso al cuidado de una señora y al poco tiempo se dio cuenta que no estaban bien atendidos, pues les daba comida echada a perder.

Acudió al DIF municipal en Chapala en busca de ayuda, donde le dijeron que en el Albergue Amor en Acción le podían cuidar a sus hijos; por el servicio del cuidado de los seis, ella pagaba mil 300 pesos semanales.

Seis meses después supo que no le entregarían a sus hijos, ya que por una “denuncia anónima”, se le acusaba de abandono de menores.

Una de sus hijas, Alexa, estuvo siete años en el albergue y revela detalles de los tratos crueles e inhumanos que vivieron.

A ella, a veces le tocaba ver cómo a sus hermanos les pegaban, no se podía meter, explica, porque era generarse problemas también para ella.

“Es como un mundo de fantasía, ya que no estás viviendo el día a día fuera de las cuatro paredes, todo es como una vida perfecta, me tocó ver maltrato en mi caso, me tocó ver a mis hermanos les pegaban y yo no me podía meter porque eran problemas para mí.”

A su hermano Alfredo en ocasiones lo separaban de los demás niños, como represalia por algo o conductas que los encargados consideraban merecía una reprenda, pero lo llevaban solo a una casa aparte.

Padrinos extranjeros, de ayuda humanitaria a posibles abusos

Un señalamiento firme de la madre de los hermanos y hermanas Lucamendi, tiene que ver con la figura de “padrinos”.

Adultos ajenos a la niñez que se convierten en teoría en sus benefactores, pero bajo ninguna supervisión y revisión de conductas que comprometen la integridad de niñas y niños.

Cuando llegan los seis hermanos al albergue, una pareja de origen estadounidense les quita a la hermana que se llama Camila, de apenas tres meses de edad.

Aunque supuestamente la devolverá al siguiente día eso no pasó según la denuncia de la madre e hija mayor.

Al día siguiente no regresada la bebé y les informan que la verán dentro de una semana, pero eso se convierte en meses; en realidad la pareja lleva a la niña de vez en cuando al albergue, pero no permite el contacto con sus hermanos como lo reveló Alexa la mayor.

“Llegamos nosotros a la casa hogar, ya estaba el americano ahí cuando nos recibieron, mi hermana traía a la más pequeña en brazos y el americano se la quita, cuando mi hermana se la pide para regresarnos a dónde íbamos a dormir el americano dice que se la va a aquedar, la americana dice que ella se la iba a quedar y cuidarla, hasta el siguiente día ya que no tenían las cosas necesarias para el cuidado de la bebe.

Nosotros no pudimos hacer nada. Al siguiente día que llega DIF para llevarnos a hacer el parte médico, preguntamos por nuestra hermana, pero la americana no la llevo, que hasta la semana, pasó la semana y no la regresó, sino hasta al año.

Porque en la casa hogar no había niños tan chiquitos, era muy rara vez que la llevaba y no dejaba que convivieran con nosotros, después del año no regresó.

La última vez que la vi fue el viernes pasado y antes de esa vez hace dos años.”

Tratos crueles y manipulación

Mientras Mari Cruz la madre hacia lo posible por tener de regreso a sus hijos no podía verlos y adentro les decían a los niños que su madre no los quería ver.

Un método de separación, distanciamiento y manipulación que se repite en varios casos de familias peleando por la recuperación de la niñez institucionalizada.

Alexa ya casi es mayor de edad y así describió lo que sucedía respecto a su mamá.

“Y cuando preguntábamos por mi mamá Anabel nos decía que ella no estaba interesada en vernos, que se la pasaba tomando y que no quería tener contacto con nosotros.

“Se me hace injusto que los ocho años que llevo peleando se me quiera acusar de abuso, de abandono, de maltrato, que ando tomando, que soy de los peor y si me da mucho coraje.”(Mari Cruz)

En el albergue “Amor en Acción en Chapala”, a los niños les consiguen padrinos y precisamente solo a los hijos pequeños de la señora Lucamendi los tenían. 

Gustavo Pimienta Ruiz es el representante legal de Nuestros Niños A.C, quien lleva el caso de la señora Lucamendi, comenta el trato que tienen los padrinos con los niños del albergue Amor en acción.

“Los padrinos aportan dinero, ropa, les dicen tu padrino te trajo unos tenis pero no se los dan  los comercializan o los dan a otra gente.”

¿Padrinos o abusadores?

Parte de la denuncia es que los niños debían pasar el fin de semana en casa de los adultos, ajenos que se convirtieron en sus benefactores y volvían hasta el lunes.

Pero existen denuncias de aparente abuso sexual, como cuando los padrinos están en el albergue han visto que sientan a los niños entre sus piernas y les dan besos en la boca.

Eso ha afectado la vida de Mari Cruz entre el tiempo que lleva demandando le regresen a sus hijas e hijos, además de saber las denuncias de por medio.

Uno tiene fuerte afectación psicoemocional

Alfredo es uno de los hijos de Mari Cruz que, aunque estaba con ella regresó de nuevo al albergue como reacción ante una llamada de atención..

“Ahora está enojado conmigo y con mi mamá, yo leyendo sus declaraciones, mi hermano es muy rebelde, no le gusta que lo corrijan, si lo regañan o algo él agarra para el albergue, les digo en la casa hogar uno tiene un mundo de fantasía.”

Camila, la bebé que fue separada de su madre a los tres meses de edad y perdió contacto con sus hermanas y hermanos, ve a los padrinos como su familia y tiene educación extra financiada por la pareja.

A Gustavo Pimienta, le llama la atención la manipulación en los menores en notoria.

“Entrega a sus hijos al albergue de Chapala, donde dieron a su hija en adopción de pacto a una pareja de extranjeros, hoy en día la niña tiene siete años, no ha convivido con su madre biológica y es un procedimiento legal que estamos atendiendo, al día de hoy está vigente. 

Desgraciadamente el DIF Chapala tiene la custodia legal de los menores, y el albergue tiene la guarda protestar de los menores.”

El pasado viernes 22 de mayo se llevó a cabo la escucha de menores,pero tanto Alfredo como Yaira se mostraron manipulados porque sus historias fueron exactamente iguales, no dijeron nada diferente entre ellos.

Camila no declaró ya que se presume no sabe español, pero hay evidencia de que si lo habla.

La señora Lucamendi además de seguir con el proceso legal, hace un llamado a las autoridades para que pongan los ojos en Chapala y en todo lo que está pasando ahí: tráfico de menores, sustracción de menores y corrupción, maltrato infantil.

Se acumulan los casos de abuso sexual

Gustavo Pimienta, explica el caso de Villa Miravalle, uno que ya se ha dado a conocer públicamente por abusos sexuales.

“En el albergue tenemos detectados cuatro casos parecidos, en algunos casos apenas se está abriendo carpeta de investigación, pero este es un caso emblemático ya que tiene siete años.”

Mereida, también es madre criando sola y la separaron de dos de sus cuatro hijas: Andrea y Socorro.

Ella cuenta que una de las niñas se hizo un morete pequeño en el ojo al jugar y eso se consideró para apartarla de las  niñas hace casi dos años.

Mereida menciona que las trabajadoras sociales de la Fiscalía del Estado de Jalisco tuvieron actuaciones y provocaron declaraciones falsas en su contra.

“Me denuncian por maltrato infantil, mi hija estaba jugando con su hermana se hizo un moretito en el ojo, chiquito, por ese motivo me las quitaron.

Que le hablaron a mi madrina y ella dijo que efectivamente yo les pegaba y eso es una mentira en la declaración.”

Cuando la apartaron, nadie le quería decir dónde estaban sus hijas; duró dos meses en las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos para dar con ellas.

“Me moví hasta el palacio nacional, ahí mandan un oficio al DIF nacional, DIF manda un oficio al Licenciado Luis Antonio que era el titular de protección de niñas, niños y adolescentes Jalisco y él me manda a hablar a mí.”

Hasta hace poco ella se puede ver con su hijas dos veces por semana, cosa que en palabras de sus hijas es una bendición ya que hay menores que no pueden ver a sus familias o solo les permiten una vez cada dos meses.

Las hijas de Mereida han denunciado que dentro del albergue Villa Miravalle, otras niñas juegan a “Bailarinas y ladrones” un juego explícitamente sexual, al que ellas piden quedar fuera.

“Mis hijas declararon cosas que no son agradables contra su persona, ahí donde están ellas hay juegos sexuales, juegan entre las niñas, juegan a bailarinas y ladrones.”

Ambas ya declararon que son felices con su madre y quieren volver a su lado.

“A casi dos años que las niñas ha estado ahí, por fin tuvieron su escucha, las niñas quieren estar conmigo, porque son felices, dicen mi mamá me trata bien, mi mama me lleva en el camioncito a la escuela, hasta el servicio particular de transporte, el señor está molesto porque yo no he querido regresar con él.”

En su valoración médica Mereida tiene trastorno de ansiedad, depresión y estrés generalizado por la preocupación excesiva de sus hijas al no saber dónde estaban

Quejas se acumulan sin resolver los abusos que vive la niñez institucionalizada

El pasado 25 de mayo se emitió un boletín por parte de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), en el que se da a conocer acciones realizadas para garantizar los derechos de las niños, niños y adolescentes.

Señala que las instituciones más señaladas por posibles vulneraciones de los derechos de las niñas, niños y adolescentes son: Secretaría de educación con 98 quejas; Fiscalía del Estado 27;  tercer lugar es la Procuraduría de Protección a niñas, niños y adolescentes con 17 quejas.

El resto de las autoridades involucradas en posibles vulneraciones hacia los Derechos de la niñez, recibieron de 1 a 7 quejas.

Para el año fiscal 2019 el Gobierno del Estado de Jalisco invirtió 69 mil 267 millones 357 mil 851 pesos (59.23% del presupuesto) en temas que involucran el Desarrollo Social en Jalisco. 

En  el presupuesto fiscal del 2018 se destinó al Programa Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes: 4 millones 40 mil 731 pesos, mientras que en 2019 la inversión fue de un millón 916 mil 800 pesos una disminución del 52.56%

Foto de portada: Redes sociales. Fecha de publicación: 3 de junio 2021.

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Ser que sueña despierta y dormida, que en sus tiempos libres los usa para escribir el reflejo de la realidad. Estudié Periodismo en la Universidad de Guadalajara.

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