Es derecho de la niñez que los adultos aliados estemos atentos a la tendencia de adoctrinar su pensamiento para limitar o privarles, un sentido crítico de la realidad y reducir la diversidad de ideas. 

Niños y niñas por tradición, cultura o dogma, son encaminados a profesar una fe y participar en rituales religiosos, quizá con el noble propósito de infundirles una espiritualidad para el bienestar y la trascendencia. 

Pero en la mayoría de los casos dichas enseñanzas quedan fuera de su esfera de razonamiento.

Niñas y niños de cortas edades difícilmente comprenderán la complejidad de los preceptos religiosos.

Reglas, historia y símbolos, son interpretados desde sus cortas experiencias y les pone en riesgo ante prácticas controvertidas o peligrosas. 

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El artículo 14 de la Convención sobre los Derechos de la Niñez dice: “los estados miembros tienen que respetar el derecho de la niñez a la libertad de pensamiento, conciencia y religión”.

La educación en este sentido, no debería pertenecer solo a la esfera de lo doméstico, sino estar atentos a que ninguna práctica se lleve a cabo sin que la niñez sea capaz de comprender.

Y no solo me refiero a el significado de las creencias, sino el alcance de los deberes, obligaciones y compromisos que sea asumen con la práctica religiosa. 

Es difícil alcanzar a cierta edad una comprensión cabal de conceptos tan complicados y de estar en capacidad, no es conveniente influir su mentalidad pretendiendo que asuman posiciones sobre cosas en las que los adultos ni siquiera conseguimos ponernos de acuerdo.

La ineludible confrontación

Más adelante, en la juventud temprana, los ahora niños y niñas, empezarán a cuestionar la formación con la que fueron criados y viven una búsqueda por consolidar su identidad, imagen y reconocimiento ante sus pares.

Suelen presentar crisis de tipo espiritual o religioso que pueden ir desde el ateísmo más férreo, hasta el misticismo más fervoroso. 

Mientras que esto sucede, a los adultos nos toca facilitarles experiencias más humanas en torno a sus vivencias próximas.

Los expertos recomiendan por supuesto, educar en valores con el ejemplo, crear confianza y seguridad en nuestras relaciones con ellos y ellas.

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Convivir con un grupo de amigos para propiciar el contacto con la naturaleza, les dará momentos de silencio, contemplación o sana introspección, para sintonizar con los ciclos de la vida de forma respetuosa y atenta.

* En Perimetral estamos comprometidas a mantener la línea periodística de los contenidos, con ética y enfoque de derechos humanos.

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Promotora y gestora cultural especialista en pedagogía y cultura para la niñez; fue directora del Museo El Globo en Guadalajara y responsable de la transformación conceptual y física del recinto; es ciclista en tacones y madre todo el tiempo.

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