La Oreja verde: Campañas electorales y niñez.

Niñez jugando

Las plataformas políticas de los candidatos a puestos de elección popular tienen serias carencias a la hora de involucrar a la niñez en sus propuestas. 

No han comprendido la vitalidad de superar la invisibilización de la niñez, como si por no ser ciudadanos con derecho a voto, no fueran los más afectados en cada toma de decisión de los poderes gubernamentales. 

En cada nuevo proceso electoral vuelven los discursos que, en el mejor de los casos, voltean la mirada a una niñez genérica, idealizada.

En el campo semántico de los políticos aparecen las palabras: “menores , “infantes”, “chiquitines”, “parques”, “juegos”, “escuela”, “computadoras” y todos los lugares comunes que suelen revivir durante el tiempo necesario para cumplir con la simulación pertinente.

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El uso de la niñez como accesorio

Pero en esencia una vez que llegan a los puestos de poder, la niñez toma forma de signo de pesos, convirtiéndose en el perfecto pretexto para remodelar “el espacio público”, comprar uniformes y útiles escolares.

Como si fueran artículos de primera necesidad y a precios un tanto turbio, en un afán asistencialista y nunca considerando las opiniones de niñas y niños, ahí se vuelva su dedicación a niñas y niños. 

Algunas veces los candidatos se atreven a más. En un afán por verse progresistas, ponen al centro de su campaña a las niñas y los niños como si lo que proponen favoreciera el desarrollo pleno.

Ya ha sido evidenciado como funcionarios de gobierno, antes de su candidatura, su actuación fue un adultocentrismo absoluto donde la participación de la niñez fue decorativa.

Jugosos contratos se movilizaban para darle una maquillada a sus municipios y favorecían la instalación de grandes emporios que lucran con la niñez como mercado. 

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Mientras los potenciales gobernantes no se tomen en serio la seguridad, la salud física y mental, las garantías económicas, el derecho a la educación más allá de la escuela, la Cultura de la participación de la niñez en los asuntos que les conciernen, al respeto y reconocimiento a los profesionales de la niñez, todo será una cartilla de bonitas y románticas intenciones.

Pero sin compromiso ni intenciones de cumplir a cabalidad para garantizar en plenitud los derechos de la niñez.

Mucho por observar, exigir y velar por el cumplimiento, con conciencia política y a favor de la niñez. Y este es el trabajo de los adultos, aquí y ahora.

Foto: Especial. Fecha de publicación: 16 de abril 2021.

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Promotora y gestora cultural especialista en pedagogía y cultura para la niñez; fue directora del Museo El Globo en Guadalajara y responsable de la transformación conceptual y física del recinto; es ciclista en tacones y madre todo el tiempo.

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