“Ser amigos de la muerte como de la vida”: acompañante a pie de cama

Estudié periodismo en el Centro Universitario del Sur, UDG. Me apasiona cubrir deportes y derechos humanos.

Foto: Marco von Borstel

Adriana Córdova hace una labor que no tiene nombre, que no es oficio ni ciencia. No son cuidados de salud, no es tanatología, ni psicología: ella da servicios a pie de cama y acompaña el proceso de resolver decisiones sobre el ritual antes de que una persona fallezca.

Si hay doulas y parteras para convertir el nacimiento en una ceremonia de luz y canto, para la muerte Adriana, se considera una gestora del bien partir, con la pirotecnia o solemnidad que cada persona determine.

La muerte en la sociedad mexicana es un tema tabú porque se le guarda miedo y es la incertidumbre que causa. En Perimetral conversamos con Adriana Córdova, la cual eligió como oficio acompañar a las personas que no saben cómo afrontar una situación que es un ciclo de la vida.

– ¿Por qué darle importancia al cómo morir?

“En mi experiencia acompañando procesos de muerte, de estar a pie de cama, me ha hecho tomar más conciencia del proceso de transitar. Esto me ha llevado a leer, investigar y a tomar algunos cursos que no tienen que ver con tanatología. Me queda claro que es algo que tenemos que ir abordando: hablar de la muerte como hablamos de la vida y prepararnos para ello así como nos preparamos para cuando alguien va a nacer.”

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– La muerte en el momento que sucede se piensa como un instante individual y de inmediato se convierte en algo colectivo.

“Tenemos miedo a afrontar este proceso, porque creo son dos procesos muy bien organizados, nacer y morir. Lo que hay entre nacer y morir es este tramo que le llamamos vida, pero de alguna manera…son tan similares. Nacemos vulnerables y nos vamos vulnerables. Nacemos dependiendo del otro y nos vamos dependiendo del otro.

Para Adriana Córdova, como acompañante, prepararse para morir no tiene que ser solamente cuando estás en una enfermedad terminal o en cierta edad, sino que toda la vida hay que prepararse para ello porque va a pasar. 

“Así como nos preparamos para el nacimiento de un bebé, y de comprar la cuna, el vestido con el que va a salir del hospital, la cobija, con que lo vas a alimentar y todo, esa misma preparación deberíamos de tener a la hora que queremos partir. ¿Cómo queremos partir?”

– ¿Morir no es doloroso?

“Hay que fortalecer el dejar ir al otro, que lo suelte para que acepte que se está yendo y que está trascendiendo; en ese trascender sí se necesita que la familia le dé permiso al otro para irse. Me ha tocado que la persona le tiene que dar el permiso para que se vaya con algo como <hayas hecho lo que hayas hecho te puedes ir tranquilo y vamos a estar bien> se transforma inmediatamente en que se está llenado y se van con tranquilidad, con otra emoción a la hora de desprender.”

Desmitificar la muerte

Desprenderse de la muerte como algo lastimoso es un reto en las sociedades actuales, hablar que es un ciclo de vida que llega a su fin, no es sencillo. Adriana Córdova menciona el concepto amistad que asocia ambos momentos, vivir-morir, pero que en una crisis derivada por una pandemia que arrebata a las personas sin oportunidad de resolver cómo morir, complejiza el reto.

“Ser amigos de la muerte es llevarla de la mano todos los días así como llevo la vida porque en la medida en que tengamos esta posibilidad de hablar, por ejemplo: estás en reunión familiar y alguien dice, “quisiera compartirles que compré un paquete funerario” y hay que verlo con naturalidad, como comprar una bolsa”, es lo que menciona para concluir con la entrevista.

Adriana Córdova está disponible para ser contactada en su correo: adriacordova@gmail.com

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