La Oreja verde ¿Estamos preparados para proteger a la niñez?

Niñez jugando

Foto: Susana del Pilar

En un balneario público lleno de gente, una escena pasa desapercibida.

Un adulto mantiene a una niña, casi bebé, recargada en la pared dentro de la alberca mientras él, extremadamente cerca de ella, la toca y le besa en la boca. ¿Estamos preparadas para proteger a la niñez?

Pocas personas se dan cuenta, y experimentan lo que los expertos llaman “apatía de espectador”, esa que hace que quien es testigo de violencia sexual se ve paralizado para actuar, pese a darse cuenta el riesgo en que se encuentra la otra persona frente un victimario.

Y no actúa, esperando que otras personas, testigos también, hagan algo.  

Una situación así, me dio pie para preguntarme: ¿realmente estamos preparadas para proteger de un potencial abuso a la niñez más próxima? 

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Un violentador de entrada, busca desactivar de poder personal a su víctima, a la vez que desarma a cualquier testigo involucrado involuntariamente.

Su intención es que se dude de lo que ve y lo trata de racionalizar, justificando que quizá se está entrometiendo y que, si llega a intervenir, solo estaría provocando un escándalo y quizá sólo está exagerando. 

Pero no es exagerado. La violencia sexual contra niños y niñas es un fenómeno que afecta a todos y se da en los ambientes más cotidianos y casuales.

Y se fortalece de la indiferencia con que personas que, al ser testigos involuntarios, prefieren voltear para otro lado, justificando su falta de intervención por el poco efecto que consideran que puede tener. 

La violencia sexual a la niñez tiene graves consecuencias que afectan su adecuado desarrollo y extingue sus potenciales debido a que tiene que invertir muchísimo esfuerzo en tratar de entender qué le sucede; los sentimientos de desamparo y vergüenza invaden su vida.

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La violencia sexual que se ejerce más cotidianamente de lo que reconocemos, en entornos cercanos, incluso familiares, y los niños y las niñas no cuentan con el poder para prevenir o actuar frente al abuso.

Es nuestro deber de adultos comenzar a intervenir ante cualquier actitud que evidencie un potencial abuso.

Pero, ¿cómo actuar oportunamente?

Frente a una situación que podamos percibir como que un niño o una niña esté en riesgo, primero hay que evaluar la situación para valorar la mejor forma de intervenir.

Obviamente nunca ponerse en una situación de peligro, si es así, es mejor optar por buscar ayuda de una autoridad o personal especializado.

Pero si la situación no presenta un inminente riesgo para tu persona, tratar de ver si otras personas del entorno pueden respaldarte. Puedes dirigirte al violentador y firmemente interrumpir su comportamiento.

Evidenciar la actitud del acosador, diciéndole cosas evidentes como “eso que hace es inapropiado, a un niño/niña no se le toca de esa forma” puede ser contundente y desactivar la actitud.

Por lo menos, permite a la víctima, ser consciente de que esa forma de ser tratada no es aceptable y sentirse respaldada y protegida. 

Ubica autoridades inmediatas o usa el 911

Si acaso el confrontamiento directo fuera demasiado para ti, puedes tratar de desactivar el abuso, dirigiéndote a la niña o niño, a modo de gentileza, saludándolo, preguntándole algo, interponerse entre el violentador y su potencial víctima. 

Una buena idea, si se está en un sitio público, es documentar de manera evidente el hecho.

En el caso del ejemplo descrito al principio de esta colaboración, grabar con un celular la situación, narrando la conducta inaceptable de ciertos adultos frente a la niñez a modo de ser escuchado por el violentador y su potencial víctima para hacer evidente la conducta que se busca desactivar. 

Ayuda mucho saber de memoria los teléfonos de las autoridades y organizaciones dedicadas a la protección de la niñez, en caso de necesitarlos para proteger de manera más segura a la potencial víctima. 

Siempre, siempre, siempre, ser conscientes que proteger a la niñez es responsabilidad de todas y todos, que nunca será entrometerse, sino ponerse del lado de niños y niñas, para que nunca tengan que reponerse de una niñez rota por el abuso.

Realmente nuestra intervención puede hacer la diferencia.

* En Perimetral estamos comprometidas a mantener la línea periodística de los contenidos, con ética y enfoque de derechos humanos.

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Promotora y gestora cultural especialista en pedagogía y cultura para la niñez; fue directora del Museo El Globo en Guadalajara y responsable de la transformación conceptual y física del recinto; es ciclista en tacones y madre todo el tiempo.

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