Escribo porque existo: indefensión aprendida

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Escribo porque existo: indefensión aprendida

Hace unos años estaba jugando un juego de mesa con mi grupo de amigas de la prepa que se llama “We are not really strangers”. Son tarjetas con preguntas personales para que grupos de personas se conozcan y conecten más.

Una tarjeta venía con la pregunta “¿le tienes más miedo al éxito o al fracaso?” y me tocó a mí contestar.

Mi respuesta automática fue decir que le tenía más miedo al fracaso, pero en cuanto se me vino a la mente lo comencé a sentir y me di cuenta de que le tengo más miedo al éxito.

Esa pregunta la traigo conmigo desde ese día y me ha ayudado
a ver mi vida desde diferentes perspectiva.

¿Por qué a veces dejo de hacer algo que me trae beneficios y además me emociona? Cuando quiero hacer algo nuevo y atrevido ¿Por qué pienso en las posibilidades de salir herida y me detengo? ¿Por qué a pesar de saber en ciertas discusiones que tengo la razón, al momento
de confrontar a la persona me siento sin energía y prefiero callar?

Todo esto se llama indefensión aprendida.

Cuando las personas crecemos en ambientes en los que se nos ha penalizado por expresar nuestras emociones, sobretodo con la tristeza o el enojo; cuando las personas que han estado a nuestro cargo en la infancia fueron negligentes con sus propias emociones y recibíamos las consecuencias de ello; cuando el autoritarismo era tal que no había espacio para lo que unx va eligiendo para su vida, sucede que aún cuando el contexto ya no sea el mismo, nos atraviesa la firme creencia de que nuestras habilidades y capacidades no son suficientes para lidiar con lo adverso.

Eso es lo que significa el término de indefensión aprendida.

Lo que queremos para la vida pocas veces es cómodo el 100% del tiempo, generar disciplina puede ser tedioso y frustrante, no sin mencionar una larga lista de incomodidades que aparecen cuando abandonamos los placeres inmediatos y construimos un plan de vida.

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Es aquí donde aparece el problema porque la indefensión aprendida, nos engaña haciéndonos creer que lo incómodo es completamente insoportable, que nuestras habilidades no son suficientes para salir
victoriosas.

Ir a terapia

Navegar es un término que aprendí hace poco tiempo en terapia.

Básicamente significa que hay situaciones dolorosas de las cuales aún no sabemos como salir de ahí, incluso algunas veces no podemos librarnos de ellas, por lo que nos convertimos en una especie de velero que tiene la capacidad de ladearse con el compás del tormento de las olas, parece que se cae, pero no lo hace porque la experiencia ya le ha enseñado a apretar el estómago y respirar profundo.

La experiencia le ha enseñado que la tormenta no es eterna y así como hay truenos, rocas y asfixia, también existe el agua dulce, el sol y el horizonte, todo converge al mismo tiempo.

Esta es una propuesta que tengo para comenzar a lidiar con la indefensión aprendida.

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No neguemos la tormenta, pero tampoco neguemos el sol. No estoy en el lugar que quiero, pero ya no estoy en el lugar donde comencé.

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Ilustración: Imgur. Fecha de publicación: 10 de agosto 2022.

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Psicóloga, feminista y actriz.

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