El pueblo Coca defiende el territorio y su dignidad

Defensor de derechos humanos. Egresado de la licenciatura en derecho en la UDG, ha encontrado en la academia, un espacio para reflexionar sobre juventudes y otredades.
Ha sido productor radial y ganó el tercer lugar en el Premio Nacional de Periodismo “Rostros de la Discriminación”; segundo lugar en el Concurso Nacional de Periodismo #CadaMinutoCuenta; ha obtenido varios reconocimientos del Certamen de la Cátedra UNESCO Igualdad y No Discriminación.

Mezcala, Jalisco.- Llevan dos décadas en tribunales agrarios por un conflicto que inició cuando el empresario Guillermo Moreno Ibarra, invadió territorio de la comunidad indígena de Mezcala.

En 21 años han hecho de todo pero aún hay pendientes en la lucha: el reconocimiento de su cultura, lengua y autoridades tradicionales. Que los dejen de criminalizar.

En estos días el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, debe emitir una resolución al juicio de amparo 121/2019 promovido por el empresario, pide ser juzgado como comunero pero el alegato es que sea juzgado como particular y por despojo.

Aprovechan y llaman la atención de las autoridades en el estado para que se aplique la justicia y se confirme la sentencia contra Guillermo Moreno Ibarra y su prestanombres Crescenciano Santana Sánchez.

Lo que el empresario debe restituir es una superficie de 100 mil metros cuadrados del predio El Pandillo a sus legítimos propietarios: el pueblo Coca de Mezcala.

Platicamos con Rocío Moreno quien es representante de la comunidad. Hace un breve recuento de la invasión de su territorio:


No los vencieron ni los conquistaron

Históricamente el pueblo Coca de Mezcala ha sido acechado desde el proceso de conquista, la concejala Rocío Moreno contó cómo desde entonces han sido perseguidos por su fuerza y sabiduría.

Algunos miembros de la comunidad eran tomados como prisioneros y los llevaban en las expediciones de los conquistadores.

Te puede interesar: La presencia simbólica de la lengua Coca en Mezcala.

Al pueblo Coca le arrebataron violentamente su lengua y se refugiaron en su territorio.

Una exigencia puntual a la Comisión Estatal Indígena es el reconocimiento del pueblo como nativo y la restitución de los derechos humanos que les corresponden a los pueblos originarios.

Impulsan que la Ley Estatal de Pueblos Indígenas deje de excluirles mientras cuidan la memoria de valentía de sus antepasados que no fueron sometidos por la Corona Española.

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