El alto al fuego no significa que en Gaza haya paz: Rula Shadeed
Por: Mariana González-Márquez. Fotos: Especial. Fecha: 15 de diciembre, 2025.
La activista palestina llama a presionar al gobierno mexicano para que deje de contribuir al laboratorio de armas que es Israel
Rula Shadeed, abogada y defensora de derechos humanos radicada en Palestina es contundente: el genocidio en Gaza continúa con más de 400 personas asesinadas y cerca de 900 más heridas, tras el alto al fuego acordado entre el gobierno israelí y el grupo Hamás, en octubre pasado.
“La situación en Gaza es terrible, porque mismo si hay un alto fuego no significa que (realmente) haya un alto fuego. Desde el alto fuego tenemos de 360 a 400 palestinos asesinados y no hay posibilidad de entrada de la ayuda humanitaria. Esto significa que las personas aún están enfrentando la hambruna y la ayuda médica tampoco está entrando”, advierte.
Shadeed es codirectora del Instituto Palestino de Diplomacia Pública (PIPD). Es una organización que busca fortalecer el movimiento palestino internacional, además de organizar campañas de defensa de ese territorio y tejer alianzas globales. Su reciente visita a Ciudad de México y Guadalajara forma parte de una estrategia para buscar redes de apoyo en países latinoamericanos que ayuden a su causa.
En entrevista con Perimetral Press, Shadeed señala la crisis humanitaria que prevalece en Gaza. Tras la devastación de dos años de ataque militar al pueblo palestino —el cual no ha parado del todo—, y que ha dejado a la población sin servicios médicos adecuados, sin hogar, sin servicios básicos.
“La situación en los hospitales es terrible, falta lo básico. Algunos días no tienen lo mínimo. No hay alcohol para limpiar los equipos en el hospital, lo que significa que las personas, si sobreviven a un ataque, no sobrevivirán una operación en su cuerpo, por ejemplo. Y también la situación del agua, gas, electricidad, todo eso sigue cortado en Gaza, no hay infraestructura”, dice.
El control
La entrada de ayuda humanitaria a Gaza sigue controlada por el ejército israelí. De octubre al 5 de diciembre debieron entrar 34 mil 200 camiones con suministros médicos y de alimentación, es decir, 600 diarios. Pero Israel sólo ha permitido la llegada de siete mil 80, una cifra insuficiente para millones de personas que no tienen otra forma de conseguir provisiones.
“Israel está considerando abrir las fronteras únicamente para dejar salir a la gente como parte de su objetivo de limpieza étnica. Tienen que saber que toda entrada a Gaza está controlada por los poderes coloniales de Israel. Y también, ahora de Estados Unidos, que está de facto ocupando y colonizando el territorio”, denuncia.
En medio de todo ello, la niñez es uno de los sectores más golpeados. Las estadísticas que aporta Shadeed son desgarradoras y, a la vez, un grito de auxilio contundente: 40 mil niñas y niños quedaron en orfandad, sin familiares cercanos y están solos enfrentando la hambruna.
“No hay una manera de saber de estos niños y niñas para ayudarlos. Hay muchos que están en malnutrición extrema y tenemos más de cuatro mil niños y niñas que tienen parte de su cuerpo amputado. Muchos de ellos pasaron por operaciones de amputación: sin anestesia, porque no hay. Entonces, algunos murieron porque no pudieron soportar el dolor”, relata.
De acuerdo con la Unicef, más de 64 mil niñas y niños han muerto o fueron heridos por los bombardeos y combates. Y sus hogares y escuelas fueron destruidos.
Campamentos en peligro
Unas 850 mil personas están refugiadas en 761 campamentos al norte de la franja de Gaza y en espera de la reconstrucción. Las tormentas recientes han agravado la situación debido a las inundaciones y el arrastre de cientos de casas de campaña donde habitan las personas desplazadas.
De acuerdo con reportes de medios de comunicación, el clima ha causado, hasta ahora, 14 personas fallecidas. En gran medida por la falta de ayuda para que las personas ocupen lugares menos inseguros. Y ocurre pese a las advertencias de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) acerca del riesgo inminente, denuncia Shadeed.
“Según esta oficina han registrado inundaciones en más de 200 de los campamentos de mayor riesgo que han afectado más de 140 mil palestinos. Las tormentas anteriores habían contaminado los campamentos de familias de desplazados con aguas residuales y residuos sólidos obligando a estas a abandonar sus refugios improvisados”, señala.
La defensora citó declaraciones de analistas del clima y figuras mediáticas israelíes. Se burlaron de la situación en los campamentos y, afirmó, estas expresiones no son marginales sino que responden a un discurso supremacista más amplio.
“Es una normalización de los llamamientos genocidas por parte de los representantes coloniales. Es importante que las personas sean que la situación en Palestina y el genocidio no es una cuestión de gobierno, sino de una sociedad colonial. Hemos visto encuestas de centros de investigación y agencias de noticias donde la mayoría absoluta de la sociedad israelí apoya esta invasión y genocidio contra el pueblo palestino”, apunta.
De Israel a México
Gaza se ha convertido en un laboratorio. Ahí, las armas son probadas asesinando seres humanos para luego ser vendidas a otros países como México. Aquí son utilizadas por el crimen organizado y por grupos paramilitares, dice enfática la activista.
“Las armas que su país está comprando de Israel son probadas en mi pueblo. Muchas de estas armas tienen inscrita (la frase) ‘probado en terreno’. Esto significa que fueron usadas en los asesinatos de los palestinos, en el sufrimiento de los palestinos”, afirmó.
México ha tenido un doble estándar en su forma de manejar el genocidio de Israel contra Palestina, considera Shadeed. Para ella “no bastan las palabras” cuando el Estado mexicano condena las muertes. Y no quiere romper relaciones con un país que entrena a parte de su ejército, aunque haya cometido violaciones reiteradas a los derechos humanos.
“Cuando decimos que es necesario romper relaciones significa, por supuesto, parar estas compras de armas e importaciones de tecnologías. Sabemos que el ejército colonial de Israel y sus compañías que se dicen de seguridad entrenan grupos paramilitares, la policía, los carteles, los criminales, el ejército. No solamente en México, también en Brasil, en Argentina y otros países en el mundo. Las personas aquí deberían saber que la opresión va a crecer si no la paramos juntos”, señala.
Alianzas comerciales
Además, entre México e Israel, hay fuertes lazos comerciales con México con acuerdos que rondan los mil millones de dólares, dice Shadeed.
Además, el gobierno mexicano ha negociado con empresas que se han dedicado al extractivismo de recursos naturales en otras partes de Latinoamérica: Es un nuevo despojo y desplazamiento de los pueblos, tal como sucede en la franja de Gaza.
Puso como ejemplo a Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel. La compañía emprendió proyectos hídricos en regiones como la Patagonia, provocando el desplazamiento forzado de las comunidades mapuches.
“Es necesario mirar la conexión israelí con la crisis de agua en México, y qué pasa porque hay muchas comunidades indígenas que están sufriendo crisis de agua. Mientras, su gobierno está haciendo contratos con compañías y gobierno israelí para trabajar en cuestiones de agua. Eso es muy peligroso”, concluye.
La dimensión del genocidio
- 360 a 400 personas asesinadas desde el anuncio del alto al fuego en octubre.
- 922 heridas.
- 617 cadáveres recuperados de los escombros.
- 61% de los centros de salud permanecen inoperantes.
- 850 mil personas refugiadas en 761 campamentos temporales.
- 200 campamentos están en «alto riesgo» de sufrir inundaciones.
- 140 mil palestinas y palestinos afectados por las inundaciones
- Más de 40 mil niñas y niños han quedado huérfanos
- Cuatro mil niñas y niños han sufrido amputaciones.

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Mariana González-Márquez
Periodista con una Maestría en Periodismo Escrito. Actualmente se especializa en la perspectiva de género y los derechos humanos. Basificada en Jalisco.

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