El feminismo antirracista es dejarse atravesar por las resistencias: Yuderkys Espinosa
Entrevista: Mariana González. Foto: FIL GDL/Cortesía. Fecha: 9 de marzo, 2026
Durante su visita a Guadalajara, con motivo de la Feria Internacional del Libro donde presentó el libro De por qué es necesario un feminismo descolonial / Pensamiento feminista negro, la periodista Mariana González conversó con la fundadora del Grupo Latinoamericano de Estudios, Formación y Acción Feminista (GLEFAS) específicamente sobre la producción teórica, los feminismos, el movimiento antirracista, las resistencias y el lugar de los discursos en la academia en ciencias sociales como en los activismos.
Mariana González: ¿Cómo crees que estos nuevos ensayos dialogan con la realidad que estamos viviendo ahora? ¿Sientes que cambió algo?
Yuderkys Espinosa: Lo interesante es cómo se armado el conjunto que funciona a manera como de memoria, y tú puedes ir viendo a través de los trabajos la manera en que se va complejizando la crítica descolonial al interior del feminismo en la apuesta de algunas de nosotras, porque ahora mismo hay varias vertientes del feminismo descolonial, pero lo que yo he comenzado a nombrar como la línea lugoniana; yo y las compañeras con las que dialogo fuimos portadoras directas de la maestra antes de su muerte.
Ella, fue parte de mi grupo en Glefas y también fue mi maestra particular, de hecho varios de estos trabajos ella los llegó a leer porque iba a ser la directora de mi tesis y con su muerte, aunque hay otras razones que son políticas, también, decido no entregar la tesis y simplemente publicarlo.
En otros lugares no lo he dicho: muchos de estos trabajos fueron revisados por la maestra, ella llega a verlo y son conversados con ella, entonces, lo interesante de esto es que tú ves ahí en los diferentes ensayos, cómo se va complejizando esa crítica, cómo cada vez se va profundizando, cómo cada vez va tomando nuevos hilos y va radicalizando la puesta. Lo interesante ahí es que se va viendo ese desprendimiento del feminismo, también.
MG: Ahora que vemos muchas luchas de resistencia en toda América Latina, ¿crees que el feminismo decolonial y quienes han hecho teoría sobre esto han incidido en estas resistencias? ¿Sientes que ha habido una influencia?
Yuderkys Espinosa: Yo lo veo al revés un poco, como un ida y vuelta. Pienso que muchas de las cosas que están ahí no surgen del espacio feminista necesariamente, ni surgen de los libros necesariamente, o sea, hay obviamente elementos que tuvo que ver con acceder a la teoría crítica, antirracista, el giro de colonial fue sustantivo, pero yo creo que llegar a los confines de la crítica, fue a través de la posibilidad de saltar las rígidas paredes de los espacios intelectuales, académicos, activistas que a veces son especie de guetos, funcionan como mundos aparte, ensimismados en sus propias políticas y esto de poder recorrer territorios, saltar mundos -como diría María Lugones- atravesar mundos, no solamente llegar a ellos, sino dejarte atravesar por sus epistemologías, por sus apuestas de mundo, es un elemento central. Entonces, mucho de lo que está allí está alimentado por lo que he aprendido de aquellos y aquellas que son vistas como cuerpos sin capacidad de producción de saber.
Allí hay unas apuestas de sentido y me emociono pensarlo de esa manera.
Hay unas apuestas de sentido que no son aceptadas, que son invisibilizadas, que son negadas no solamente por los espacios académicos, sino que, insisto, por los activismos políticos que hoy tenemos, incluso muchas veces hasta espacios políticos antirracistas, pero que son de jóvenes urbanos. Esto es un ida y vuelta.
El antirracismo desde los territorios, no desde la academia
Nuestras mayores maestras, o sea, las que nos dan la materia fundamental para poder terminar de dar el salto, son esas otras que no aparecen en ningún lado y esos otros que no aparecen en ningún lado; esa gente me nutre profundamente y no paro de decir que son quienes me han enseñado.
Lo que yo voy diciendo no lo he encontrado en la academia, ni lo he encontrado en el activismo.
Lo he encontrado en los territorios, en las apuestas de defensa del territorio y de lucha por la vida y a la vez eh pues nosotras intentamos hacer una disputa con la academia en sus propios términos, digamos, en una lengua que la academia puede entender, hay podríamos decirle o un intento de traducción a los espacios académicos intelectuales de aquello que mucha gente ya sabe.
La apuesta es ser puente y decir <<esto está>>, dejemos de negarlo, porque la única salida posible es esto. Eso por un lado, pero también hay una apuesta al diálogo con los movimientos sociales ensimismado, como yo decía y hay una tarea de formación política que lleva todo este saber; toda esta epistemología la pone en mano de los movimientos para que se den cuenta de su ensimismamiento y de su posición arrogante de que tienen las soluciones y vean que hay otros que en realidad no solamente sueñan con las soluciones, sino que la tienen y que son quienes están apostando por la vida.
Luego, con los territorios esos que nos enseñan tanto, también nos llaman y por eso es que hemos podido entablar esas relaciones donde nosotras hemos aprendido. Nos llaman más en un sentido de puente con otros saberes de otros lugares que también he podido acceder y poner en diálogo las apuestas de estos territorios con la de otros.
Por ejemplo: ¿cuáles son las apuestas de sentido entre los territorios ancestrales indígenas con los territorios y los proyectos de vida de gente afrodescendiente? Ponerlos en diálogo era algo que hace 15 años no existía y que se puedan nutrir.
Lo decolonial sin mantener la integración de los pueblos
En muchas de las epistemologías y formas de acercarse o de pensar el problema por parte de comunidades indígenas, no ha habido una reflexión sobre el racismo estructurante de la sociedad, que algo que el giro decolonial ayudó a entender, porque dijo «el racismo es una pata fundamental de la colonialidad».
No hay colonialidad y no hay modernidad sin racismo y los mundos indígenas esto no lo han tenido, por qué no ha sido por donde le han entrado al análisis, entonces resulta que les sirve y nos piden, vengan, tráiganos eso que son de otras teorías críticas producidas desde otros territorios, también.
Y al revés también, porque, entonces, los mundos afros, en los mundos negros, muchas veces ha estado ausente una apuesta por los mundos relacionales, por recuperar un pensamiento relacional.
No es que no ha estado, pero no ha estado sistematizado. Hay mucho de la de las apuestas negras en el continente que fundamentalmente ha sido una política más de integración al Estado-Nación, que es una de las razones por las que muchas veces nos hemos alejado de una parte del movimiento negro, porque siempre entendimos que esa no era la salida, no era pedirle al Estado que nos resuelva el problema del racismo porque el estado desde su origen es racista.
Entonces, traerle esto otro que le ayuda a recordar, a hacer una vuelta atrás, también hemos sido comunidad y hemos sido comunidad más allá del Estado.
Esas alianzas es lo que está en la puesta política que es que, digamos, sostiene lo que yo tengo allí.
El diálogo con los mundos relacionales es al contrario, yo he aprendido de ellos. ¿Qué es lo que más nosotras podemos hacer?
Ayudar con metodologías alternativas que pueden permitir colaborar, recuperar y mantener principios que han sostenido esta sociedad, porque estamos en un momento que esos principios están realmente a punto de desaparecer.
Pensar mientras se arrasan pueblos
MG: ¿Qué tipo de resistencia crees que se pueda dar desde estos territorios? Sabiendo que el Estado, evidentemente, no va a dar la solución, sino que al contrario.
Yuderkys Espinosa: En las apuestas autonómicas indígenas, todo lo que se ha trabajado sobre comunalidad, por ejemplo, que vienen de propuestas autonómicas, gestiones comunitarias, o sea, la gobernabilidad producida por los modelos comunales que exceden las instituciones del Estado Nación, yo creo que ahí hay atisbos de salida.
No podemos tampoco totalizar, además porque están heridos de muerte y estos últimos 10 años ha sido de arrasar lo que había permanecido.
Todo esto que tenemos del fenómeno de las migraciones que se ha encrudecido tanto es porque hay un arrasamiento de los territorios y arrasar comunidad es arrasar modelos de mundo, modelos de proyectos basados en principios ontológicos de relación y de establecimiento de justicia relacional, pero apostar a la memoria, la reconstrucción de esos saberes, a saber que eso vale, que es necesario retornar esos principios y mejorarlos yo no veo otra salida.
Este mundo sigue girando todavía por lo poco que queda de esos mundos.
MG: El Estado es una estructura colonial, partiendo de esto, en el caso de México que por primera vez tiene una presidenta, ¿cuál es tu mirada sobre considerar que por ser mujer será feminista la política?
Yuderkys Espinosa: Bueno, es que sí puede ser feminista, pero el feminismo no es que va a resolver esto.
Justamente de eso se trata la apuesta de la necesidad de descolonizar el feminismo, que es más hacer una crítica a las bases teóricas, políticas, ontológicas que sostienen la mirada feminista del mundo.
Del feminismo liberal e individualista
¿Cuál es el mundo que desea el feminismo? Ese es uno de los últimos trabajos que aparecen en el cuarto capítulo. ¿Cuál política para cuál mundo?
Si tú vas a ver el programa feminista de liberación, es un programa totalmente absolutamente liberal, es un programa individualista, la mujer se va a salvar porque ella obtiene, va subiendo en escalada individualmente, no con su comunidad igual que lo que ha sido el programa moderno.
Si tú vuelves a Kant, tú vas a ver que lo que está diciendo es «es el momento más evolucionado y somos nosotros que lo tenemos, porque nos separamos del mundo comunal”, porque para el individuo, la comunidad es vista como la cadena que te ata.
¡Qué interesante confrontar eso con las apuestas de las que estábamos hablando antes! porque en estas apuestas de ontologías relacionales no hay posibilidad de supervivencia en el mundo y de que este mundo siga girando, si no es porque aceptemos la complementariedad y que somos codependientes, que para que alguien esté bien tenemos que estar todos bien, que son principios también africanos, que se han perdido en mucho sentido, y que era lo que sostenían las comunidades.
Cuando yo propongo este método de genealogía de la experiencia, es ir a ver que el feminismo como práctica, pensando la práctica como discurso, pero también el discurso mismo; cuando ves uno y otro, te das cuenta que es un proyecto absolutamente moderno.
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Eso me lleva a mí a decir, justamente, es que el feminismo como campo enunciativo, de discurso, de producción de liberación, es un proyecto comprometido con la modernidad, y entonces a eso yo le llamo la colonialidad de la razón feminista eurocentrada. Entonces, ¿qué pasa? que el feminismo aquí no es solución, ni nunca ha sido solución para quienes queremos ir más allá de ese modelo que ha propuesto la modernidad.
Feminismo y crítica radical
MG: Decías que la apuesta de futuro es con estas comunalidades y estos otros mundos, este feminismo decolonial ¿qué papel tiene justo en este momento del mundo de tanta polarización, de resquebrajamiento de los derechos fundamentales, de explotación de los territorios?
Yuderkys Espinosa: Creo que ya la apuesta está. No veo al feminismo descolonial como una nueva corriente dentro del feminismo, sino un proyecto crítico al interior del feminismo que va a desnudar, a desvelar aquello que son las verdades tácitas que nos unen a todas las feministas, que son una serie de verdades que nadie pone en cuestión, que ese es el programa moderno de liberación.
Creo que el feminismo descolonial ha hecho la tarea, está haciendo la tarea, ese texto eh que inaugura el libro y que es parte de ese primer momento que estábamos inaugurando un feminismo descolonial y proponiendo un momento importante para hacerle una crítica radical a la propuesta feminista.
Abrió un escenario que se ha potenciado en los últimos años con muchas diferencias de cómo lo estamos entendiendo, pero se ha diversificado y potenció la posibilidad de que aparecieran una serie de voces que nunca habían ocupado un lugar de legitimidad.
Sigue siendo una legitimidad subrogada, una legitimidad aplacada, subalterna, entonces, el trabajo está ahí, hay también unos procesos de pérdida de sentido un poco de esa radicalidad y esa potencialidad que tenía el feminismo descolonial, digamos que se va diluyendo su parte más radical.
Yo comienzo a ver el feminismo descolonial y como un camino sin retorno, o sea, como un momento de una crítica radical al interior del feminismo que permite abrir eso que Siri Abdil, una feminista musulmana dice, la cárcel del feminismo:
… que es lo mismo que la cárcel de la modernidad, es atravesar, esas paredes rígidas que ha producido la modernidad y que nos inspira a ver el campo inmenso lleno de vida que hay fuera de ella, y encontrarnos, que hay algo que nos impedía ver que hay otras apuestas de mundo, que aceptábamos lo que nos decía la modernidad de que eso es el pasado y que está condenado a desaparecer.
Una cosa es que esté condenado a desaparecer por la explotación, etcétera, y otra vez porque ese sea el camino natural de la historia, yo no estoy de acuerdo con esa mirada eh histórica, lineal.
Feminismo en ruptura o asimilación
Creo que el feminismo decolonial tiró los dados y abrió las puertas y alguna gente entró más al campo feminista; hoy tenemos muchas jóvenes feministas negras que han aceptado el programa feminista blanco, que ya no me gusta tanto nombrarlo como blanco porque yo creo que el problema es que está eurocentrado, digamos justamente por eso, porque no es un problema de identidad y esto lo está demostrando el momento en el que nos encontramos.
Hay una diversidad de feminismos negros, de feminismos de mujeres indígenas que aceptan finalmente lo que hicieron con esta ruptura que, lo que hemos hecho fue aprovechar el momento de cierto nivel de debilidad o de apertura de una ventana.
Lo que hicieron en vez de aprovechar para seguir desarmando la casa, fue más bien entrar y ocuparla, pero han tenido, digamos, el costo que ha sido acomodarse a los discursos e interpretaciones clásicas del feminismo. Ese momento lo estamos viviendo hoy.

Pero al mismo tiempo hay otras que habiendo ya estado dentro y conociendo los límites de esto y habiéndolo vivido encarnadamente, sabemos que ese no es el lugar, que ese no es el camino y que el camino está en otro lado y entonces aprovechamos y nos fuimos, nos fuimos de la casa y ya no somos más parte de esa comunidad.
Y ese momento, que es un momento transicional, así lo estoy viendo yo en mi propio recorrido.
MG. Últimamente los gobiernos han tomado el concepto de interseccionalidad, incluso en las empresas… ¿cómo hacerle para siga teniendo su peso?
Yudekys Espinosa: El problema de la interseccionalidad como concepto es que, quien la formula ya era una feminista negra liberal, Kimberly Crenshaw, una académica de prestigio que ya viene de las clases medias que logran insertarse y crecer en Estados Unidos; muchos de los proyectos progresistas han ayudado y muchas de las políticas de inclusión también, a permitir la entrada a ciertos sectores que han estado por fuera que están en la subalternidad.
Entonces tú tienes, por ejemplo en Bolivia, una clase media indígena que creció en el gobierno de Evo Morales, y tienes ciertas políticas del movimiento Negro en Estados Unidos, lo que ha permitido la entrada y la producción de una clase media Negra que son parte ahora del problema.
De la interseccionalidad algunas de nosotras le tenemos una crítica fuerte.
Hay un trabajo donde yo hago una genealogía de cómo entra la interseccionalidad en América Latina y el Caribe. Documento cómo en realidad nunca entró directo a través de los movimientos de abajo que en Estados Unidos son los que comienzan a pensar el problema de la mirada categorial.
Entra a través de la mirada institucional, académica o de las agencias de desarrollo que son las primeras que comienzan a hacer programas y eso es interesante porque ya había movimiento Negro, pero no está usando la palabra interseccional. Y ese movimiento de feminismo Negro que comienza a ampliarse en los años 90, queda capturado por el límite de la política estadocéntrica.
Ellas lo que quieren es políticas de inclusión, piensan que la política antirracista es que tú accedas; el problema es de exclusión e inclusión.
No hay una crítica al modelo mismo, como un modelo que se va a sostener siempre, pero siempre, porque van a quedar un montón por fuera que es necesario para que se sostenga ese pequeño grupo que tiene el poder.
GLEFAS
Mi grupo de Glefas, algunas somos indígenas, otras somos negras y somos las que dijimos “no nos interesa ese feminismo Negro» y de alguna manera nos apartamos.
Nosotras volvemos al feminismo negro a través de lo decolonial y a través de volver a la crítica muy temprana y muy radical que hace las feministas negras y de color desde las bases en Estados Unidos, que no son las que entraron necesariamente a la academia y ocuparon cátedras.
Kimberly Crenshaw, que llega a final de los 80, lo que hace es recoger una tradición que era súper radical, pero ella lo que hace potable para que las instituciones puedan trabajar con ella bajo la ilusión de que van a atacar o van a minorar el daño.
MG: El problema es que sigue siendo de arriba hacia abajo…
Yuderkys Espinosa: No van a las causas que es el modelo jerarquizador, productor de muerte.
Ellas siguen apostando a la modernidad, lo que ellas quieren es poder entrar allí y que haya una repartición de los bienes, de unos bienes que son producidos a costa de la explotación de muchos pueblos, culturas, humanos y no humanos, entonces, la interseccionalidad ya viene así.
Obviamente, una la puede usar estratégicamente, pero yo no soy inocente en saber que no es por casualidad que la interseccionalidad es muy pronto acogida por las instituciones estatales y de la cooperación porque eso era de lo que se trataba. Les permite llegar a esos sectores bajo la ilusión de que van a tener políticas de inclusión, que va a eliminar la exclusión sin una pregunta de raíz sobre el modelo.
Yuderkys Espinosa Miñoso
Escritora, investigadora y docente afrocaribeña. Nacío en la isla de Aytí en su nombre original, específicamente en el lado este que lleva el nombre de Rep. Dominicana. Fue migrante durante casi 20 años y luego retornó a su lugar de origen. Una de las precursoras del feminismo descolonial y discipula directa de María Lugones. Su contribución apunta a una crítica a la “colonialidad de la razón feminista” y la producción de mundos centrados en la relación y la complementariedad.

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Mariana González-Márquez
Periodista con una Maestría en Periodismo Escrito. Actualmente se especializa en la perspectiva de género y los derechos humanos. Basificada en Jalisco.

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