CAFÉ TEC: Privacidad en medio de la pandemia

Tunel

Colombiano. Comunicador Social y periodista especializado en TIC's y Arquitectura de Información.

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Sección semanal para abrir el debate sobre tecnología en tiempos de emergencia y desafíos.

Primera Entrega: Datos al fin y al cabo. Para bien o para mal.

Durante la crisis suscitada por la pandemia del virus #SARSCoV2, se han generado un sinnúmero de discusiones en torno a los datos.

Datos sobre el total acumulado de contagios, defunciones, número y tipos de pruebas realizadas por los países, nivel de incidencia, mortalidad, factores de comorbilidad asociados al padecimiento y movilidad de los ciudadanos, entre otros, que han venido a plantearnos retos no solo médico-científicos, sino sociales, económicos, tecnológicos y éticos.

Y es éste último aparte, el ético, sobre el que deseo destacar algunos asuntos de relevancia que, quizás, a muchos ciudadanos del común se nos escapan.

Con el fin de hacer frente a la pandemia, gobiernos de diferentes países han empezado a utilizar sistemas de vigilancia basados en desarrollos tecnológicos (conocidos en el lenguaje epidemiológico como contact_tracing), para rastrear a personas contagiadas por #COVID-19, así como a los contactos con los que eventualmente interactuaron en las últimas dos o tres semanas para determinar el riesgo de desarrollar la enfermedad por parte de éstos.

China, por ejemplo, desarrolló un sistema de clasificación con códigos bidimensionales (también conocidos como códigos QR) con la ayuda del gigante del comercio asiático Ali Baba, a través de la aplicación Ali App. Dicho sistema clasifica a sus usuarios con tres códigos de color: el verde, que indica que el usuario está libre de virus y su movilidad está permitida; el ámbar, que indica que el usuario presenta riesgo de contagio y debe someterse a un confinamiento de siete días; y el rojo, que indica que el usuario presenta alto riesgo de contagio y debe someterse a un confinamiento de 14 días. Esta aplicación ha recibido fuertes críticas por parte de la comunidad internacional, después de conocerse que, sin el conocimiento de los usuarios, compartía datos con la policía.

Hong Kong, por su parte, determinó que todos los viajeros que llegaran a su territorio deberían usar una de las veinte mil pulseras que el gobierno de la isla adquirió para monitorear el movimiento de quienes se encuentran en cuarentena. La pulsera se conecta a una aplicación que envía alertas para que la persona tome fotos de sí misma con la pulsera y emite advertencias si detecta que su portador ha abandonado su residencia. El dispositivo detecta y analiza señales de radio, incluyendo Bluetooth, WiFi y señales de ubicación geográfica (GPS). En este caso en particular, tanto la policía como los funcionarios de salud de la isla están autorizados para localizar y confinar a los que no cumplen con el aislamiento.

Singapur desarrolló y publicó la aplicación Trace Together . A diferencia de la china, la aplicación crea una red distribuida persona-a-persona usando la tecnología Bluetooth. De esta manera, garantiza que no haya un control centralizado que reciba y concentre todos los datos, protegiendo así la privacidad individual de sus usuarios.

Taiwán, por otro lado, ha desarrollado una solución que permite ubicar a los usuarios de los teléfonos móviles a través de su localización en las antenas de los operadores de telefonía y si alguno se encuentra fuera del perímetro permitido para su movilización, la compañía telefónica se lo hace saber a través de un mensaje SMS, al mismo tiempo que le alerta a la policía sobre su ubicación.

Todas estas aplicaciones, así como las desarrolladas y puestas en funcionamiento por países como Arabia Saudita, Australia, Bahréin, República Checa, Gana, Hungría, Islandia, India, Israel, Macedonia del Norte, Malasia, Noruega y Nueva Zelanda; plantean un desafío: los límites de la privacidad y la gestión del consentimiento informado, los cuales varían según las legislaciones de cada nación e incluso, de cada Estado.

Hablamos con Gustavo Acosta – @CyberGusy, Coordinador del Laboratorio Social @ZapopanLab sobre las aplicaciones para rastreo de contactos y esto fue lo que nos dijo.

Asumiendo entonces nuestro desconocimiento sobre nuestros derechos digitales ¿qué ocurre con información sensible como la relacionada con nuestra salud? Esto fue lo que nos mencionó Gustavo Acosta.

Bueno, ¿entonces qué hacer como ciudadanos y ciudadanos de a pie frente a esta violación a nuestra privacidad?  Escuchemos la recomendación de Gustavo Acosta.

¿Control de daños?

En días recientes Apple y Google anunciaron una actualización de sus sistemas operativos que impactará a las aplicaciones actualmente desarrolladas para el rastreo de contagiados por #COVID19 y sus contactos. En dicha actualización se liberó una interfaz de rastreo al que llamaron Notificador de Exposición, una Interfaz de Programación de Aplicaciones (API por su sigla en inglés) que es compatible con las aplicaciones que ya se encuentran en el mercado y que fueron desarrolladas por los gobiernos y las autoridades sanitarias de los países.

“La Traes” – A manera de cierre ¿o provocación?

Para intentar entender qué es lo que está ocurriendo en México con el manejo burocrático/político de la pandemia por #SARSCoV2 y sus datos, acudo a la descripción que el investigador y escritor bielorruso Evgeny Morozov hace de lo que ha denominado “Deliberación Autoritaria” y cuyo libreto pareciera estar aplicándose al pie de la letra en el país.

Morozov define que la Deliberación Autoritaria puede entenderse como una obra en tres actos: el momento “wiki”; el momento de “giro” y el momento de la “intimidación”.

Primer Acto

Wiki o la falacia de la colaboración: El Gobierno de México permitió que se liberara información útil para “socializar” lo que realmente pasa el país y los estados (Datos Abiertos). De manera tardía, pero al fin y al cabo liberados, más por una exigencia de periodistas y organizaciones de la sociedad civil que lo demandaron hasta el cansancio que por los intereses del aparato burocrático el cual, por naturaleza, sugería que si en ellos estuviera lo ocultarían.

Segundo Acto

El giro o “La Maroma” (Por un momento recordé ese programa de TV, rancio a propaganda?): Involucró a las y los mexicanos en la construcción de propuestas y en la toma de decisiones para sortear la crisis derivada de la pandemia  (desde el pasado 1 de junio, lo que pase en cada entidad federativa de la república es responsabilidad de sus gobernadores, secretarios de salud y demás fuerzas sociales),  repartiendo así las responsabilidades y distribuyendo la vergüenza ocasionada por la ejecución de estrategias y políticas fallidas (volteando la tortilla, para ser más coloquiales).

Tercer Acto

La intimidación: A la suma de la supuesta colaboración “desinteresada”, expresada a través de la apertura de los datos y a la elusión de la responsabilidad que le corresponde por el manejo de la crisis sanitaria [con su respectivo endoso en los niveles estatales], se agrega el aumento visceral de la defensa a una supuesta legitimidad de la figura Federal por parte de quienes “comulgan” con los ideales de lo que consideran, es una democracia.

Esa simulación, evidenciada en conferencias de prensa anodinas; alimentada por quienes de buena fe descargan, analizan y publican análisis sesudos con los datos suministrados por el gobierno y lo cuestionan; y la sucedánea ola de defensa del discurso del “stablishment” patriotero a través de imparables ataques a quienes opinan distinto; demuestran que no solo no ha existido un trabajo planificado desde la Federación para la atención de la pandemia, sino que como dictadorzuelos, desde los rincones de Palacio de Gobierno se sigue dictando, imponiendo y controlando una agenda sanitaria y económica, al mejor estilo dictatorial.

En la próxima entrega de Café Tec: Mientras tanto en México.

Otras ligas de interés:

Rastreo de proximidad descentralizado para preservar la privacidad

COVID-19 apps

“The long tail of contact tracing”

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