“Enrique Alfaro es responsable de no controlar a la policía”: manifestantes

Reportera, egresada de la licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur (CUSur), apasionada por la verdad, justicia, periodismo para la paz y la esperanza, amante de las historias de vida, las tradiciones y las artesanías. Periodista y fundadora de El Suspicaz.

Foto: Felix Márquez.

No solo es justicia para Giovanni. En los ciudadanos de a pie y principalmente los jóvenes, ha ido incrementando el repudio a los abusos policiacos y se dicen cansados de los mismos.

El martes se llegó al sexto día de marchas y protestas en Guadalajara desde la del 4 de junio que terminó con violencia y 28 detenciones arbitrarias, así como terror entre personas que solo presenciaban los abusos.

Ahora la caminata fue larga y por un lado de la ciudad distinto. Alumnos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la UDG, llamaron a una marcha “silenciosa” que por el nivel de hartazgo terminó en un mar de reclamos y consignas.

Esto dimos cuenta en Perimetral a través de una transmisión en vivo: ¿Qué es lo que exigen?

Seguridad, que la policía los proteja, no represión; es por esto que las manifestaciones no cesan, que haya comandantes detenidos y se liberara a los seis detenidos del sábado, no es suficiente.

“El gobernador sigue echándole culpas a todo mundo, menos haciéndose responsable de lo que él es, es gobernador”, recriminó Estefanía.

Por su cargo público, el gobernador Enrique Alfaro es el responsable de no controlar a la policía, o de permitir que esté infiltrada, o, en su caso, de dar las órdenes. “No puede deslindarse”, reclamó.

Desde el jueves, jóvenes fueron víctimas de la violencia policial al momento de manifestarse. La policía “agarró parejo”, narraron. Estuvieran o no, ejecutando actos de violencia.

Desde que inició el reclamo por la ejecución extrajudicial de Giovanni López en Ixtlahuacan de los Membrillos, a Casa Jalisco no habían llegado las protestas y el inmueble permanece resguardado. Cuando llegó el contingente existía duda de si serían recibidos con violencia y hostilidad, pero no pasó.

Uno ellos (policía) me toma del brazo. Me comienza a jalar, a patear el tobillo. Me empieza a insultar con palabras como “chinga tu madre”, “eres un pendejo”, entre otras cosas. A dos metros de mí, hay una chica con los brazos arriba. También la policía comienza a golpearla. Volteo a mi lado derecho, a unos diez metros, hay un chico y otros ocho policías golpeándole la cabeza”.

Estudiante que libró una detención el 4 de junio de 2020 en el centro de la ciudad.

Él, tuvo que salir como pudo de Plaza de Armas a causa de la represión de antimotines y las bombas de gas lacrimógeno. Continuó su manifestación en Plaza Universidad, pero junto con él, los policías también se movieron de sitio.

Llegan policías en motocicletas y comienzan a hacer una cacería, porque eso era, una cacería. Se suben a la plaza (Universidad). En la plaza comienzan a querer agarrar personas. Llega otro grupo de motocicletas y antimotines por atrás. No nos hicieron nada por el hecho de tener las manos arriba. Solamente éramos tres.

Testimonio de violencia policíaca en manifestaciones

Al otro día, nada cambió. Por el contrario, “el viernes fue un 2 de octubre”, añadió Estefanía al comparar los hechos del 5 de junio en la Fiscalía de Jalisco, con lo acontecido en la plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco, ciudad de México en 1968. El viernes pasado, hubo violencia, intimidaciones, desapariciones forzadas, todo perpetrado por policías vestidos de civiles.

Estefanía fue una de las jóvenes que “la libró”. Alcanzó a correr, “me dieron 10 segundos”, narró. Ese tiempo fue suficiente para no estar entre las cien personas que fueron detenidas y desaparecidas por la Fiscalía General del estado de Jalisco.

Por esto, por Giovanni y miles de desaparecidos, falta de garantías, es que los jóvenes ya perdieron el miedo y siguen en las calles.

Al sexto día de protestas se juntaron más de 200 personas en su mayoría universitarios, desmarcándose de los “mandos políticos” pues para ellos “la FEU es cómplice” y “No nos representa”, afirman.

Entre ellos, crearon estrategias de seguridad por si la policía aparecía en su faceta represiva, o por si llegaban infiltrados a alborotar.

El operativo dio resultado. No hubo un solo herido, ni violencia. Lograron identificar a al menos un infiltrado y, entre todos, lo hicieron que abandonara el grupo. Todo fue pacífico.

Después de hora y media de gritos y caminata, llegaron a Casa Jalisco. Ya era tarde y la lluvia amenazaba, eso no los detuvo, los motivó aún más. Ahí, unas vallas metálicas los recibieron, esos barrotes estaban para proteger un inmueble, una residencia donde vive el gobernador “represor”.

Detrás de la muralla de metal había unas treinta o cuarenta mujeres en primera fila, de nuevo eran policías viales; en otro lado aparecieron policías vestidos de civiles y vigilaban desde un rincón, escondiéndose.

Amontonados los guardias de la residencia, en la esquina entre la calle Manuel Acuña y el andador que lleva al helipuerto de Casa Jalisco. Se asomaban, vigilaban quien grababa y quien gritaba. En ocasiones grababan o llamaban por teléfono. Pero nunca abandonaron el rincón.

También silencio por Giovanni

En memoria de Giovanni y todos los asesinatos diarios que se dan en Jalisco guardaron un minuto de silencio, después siguieron lanzando consignas, aplaudiendo, brincando, gritando…hasta que llegó la noche y comenzaron a dispersarse.

Para el domingo 14 de junio se convoca a una movilización en la glorieta La Minerva en horario por definir.

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