Buscar

Galería: Rostros contra la violencia

Reproducir

Foto: Víctor Ibarra. Texto: Jade Ramírez.

El segundo día de protestas en la capital de Jalisco por la desaparición y asesinato de Giovanni López, se pronosticaba hostil y violenta. Sin embargo la primera parada de La Minerva al centro de la ciudad, significó un diálogo distinto entre ciudadanos y las agentes de vialidad a quienes e gobierno mandó como valla que inhibiera el deseo de «quemarlo todo». El cuerpo de las mujeres como símbolo para debilitar al enemigo, fue también un motivo de reconocimiento a su labor y diálogo. Al grito «No me mates», rompieron cualquier sana distancia con la autoridad para explicar el miedo y el reclamo social.

Vida y muerte fueron los hilos conductores en las consignas: que los dejen vivir, que los dejen ser jóvenes, que los dejen caminar por las calles, que los dejen soñar.

Que no los detengan, secuestren o maten por no traer un cubrebocas, o por estar en parques y defender el derecho a expresarse, a protestar o exigir justicia. Ya no hay miedo, hay hartazgo.

Hasta las seis de la tarde la manifestación se sostuvo pacífica. Por la noche, después de un recorrido por la glorieta de los desaparecidos, a su regreso a palacio de Gobierno, se lanzaron bombas molotov y hubo tres detenidos.

Este periodismo es independiente en lo editorial y financiero. Estamos comprometidas a publicar contenidos éticos, novedosos, críticos y con un enfoque de derechos humanos.

Sé parte de la audiencia activa que sostiene este medio y sus proyectos. Aunque el acceso a nuestro sitio web se mantendrá abierto sin costo, puedes gratificar y reconocer a quién consideres oportuno:

Por favor déjanos conocer tus opiniones sobre lo que leíste o escuchaste ¿Es #PeriodismoParaUsarse?.

También puedes hacer una donación (monetaria o en especie) a la Asociación Civil, vía [email protected]

Victor Ibarra
+ posts

Fotógrafo y documentalista tapatío.

Fotógrafo y documentalista tapatío.

Deja tus comentarios

Relacionados

Historias que no venden