Un intento de movimiento en 1980 genera la amenaza de Figueroa de quitar el subsidio a la Normal

Texto: Marlén Castro
Fotografía: José Luis de la Cruz

Guerrero.- Mi nombre es Víctor Maldonado Gómez. Estudié en la Normal Rural de Ayotzinapa de 1979 a 1983. Cuando entré tenía 15 años y salí de 19. Ahora tengo 53 años.

Lo que más recuerdo de mi época de estudio en la Normal fue la madrugada que irrumpieron en la escuela policías judiciales. Creo fue en 1980. Nos arrancaron de nuestras camas cuando dormíamos. Desperté por el sonido de un garrote contra la cama. No sabía quiénes estaban haciendo eso. A mí me quitaron la cobija para que me levantara. Grité al tiempo que desperté ¡Cálmate cocho¡ Pues así hablamos los de Arcelia, en la Tierra Caliente.

A todos los estudiantes nos sacaron de los dormitorios como viles delincuentes; nos llevaron a la explanada central y ahí nos tuvieron un buen tiempo, echándonos un rollo atemorizador. La escuela fue rodeada por militares y policías. Esto ocurrió porque Ayotzinapa iba a ser sede de un congreso de normales rurales. La irrupción de los policías era para amedrentarnos. Pues al otro día iban a llegar camiones con estudiantes de las otras normales rurales.

Los policías o los soldados nos robaron las pocas pertenencias que teníamos. Fue como una forma de espantarnos para que no estuviéramos de revoltosos, para intimidarnos.

Al día siguiente, en Chilpancingo, hubo una reunión en un auditorio con el gobernador Rubén Figueroa. Ahí nos citó. Nos dio una cagada. Nos gritó ¡Hijos de su pinche madre, pinches alborotadores, qué es lo que quieren, si tienen todo! Nos dijo. Nos amenazó con quitar el subsidio a la Normal.

¡Si ustedes siguen con esas pendejadas les levanto la canasta y van a tener motivos para organizarse como lo están haciendo ahorita! Nos dijo.

Desde mi punto de vista creo que tenía razón. Yo no tuve ningún día sin comer en la Normal y era una comida buena, por lo menos equilibrada. Además teníamos pantalón de mezclilla, camisa blanca, ropa deportiva, y un PRE (ayuda económica en efectivo) de 32 pesos mensuales.

Al otro día de la reunión, los militares y policías se retiraron de Ayotzinapa y desapareció el espíritu del movimiento. Un sobrino de Lucio Cabañas, no recuerdo ahora su nombre, era quien andaba ahí moviendo el asunto.

Te invitamos a continuar leyendo esta nota en el sitio de Amapola Periodismo:

https://amapolaperiodismo.com/un-intento-de-movimiento-en-1980-genera-la-amenaza-de-figueroa-de-quitar-el-subsidio-a-la-normal

Esta plataforma nace de la necesidad de buscar verdades y cuestionarnos desde el periodismo el mundo que habitamos, principalmente nuestro entorno. La apuesta es a generar un diálogo. Que nuestros lectores tomen el periodismo como un bien público y juntos abramos brechas.

Deja tus comentarios

Relacionados

El agua que nadie ve

Las aguas subterráneas son casi invisibles; si a eso se le suma una clasificación poco clara de los usos que se les da al ser concesionadas y la...