Presa Zapotillo: la utopía y operación bisturí

Después de ver caminar un puma en el río Verde, a Esteban se le rozaron los ojos y se le enchinó la piel; allí entre el colado interrumpido, la serenidad del agua el viento, aparecía una fiera dejando sentir que solo a ella pertenecían esos lugares. 

El encontró en la resistencia contra la presa Zapotillo una adrenalina natural y gratis desafiando al gobierno.

Para el día tres en el plantón que canceló la presa Zapotillo en 2011, el gobierno de Emilio González Márquez junto con la cúpula panista en la Conagua criminalizaron todo lo involucrado porque perdían millones cada día que pasaba.

En la acción directa los temacas no usaron casquillos sino fueron birotes, a la virgen de Los Remedios y una estrategia quirúrgica. 

Varios años después esos panistas con la cortina a 80 metros y una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y determinación presidencial de no elevar la corona, perderían muchos millones más.

Fuente Ovejuna

Hasta el Señor de la Misericordia a un lado de los garrafones de agua potable para el campamento, corría el riesgo de acabar detenido por la policía estatal de Emilio González Márquez. 

Los tiempos eran tan absurdos que un triguillo del monte podría resultar responsable de obstruir los planes de represar el río Verde.

Me siento desesperada, es una cosa aquí que traigo y traigo y no sé mija cuando se acabe esto ¿si? y si se acaba mija esto que tengo aquí, ¿qué? ¿Qué es?, esto de aquí no se irá nunca ¿me entiendes? me decía María Felix una de tantas veces que se desahogó la hija de una familia muy activa en la resistencia en Temacapulin.

Su vida se le había volteado como a la mayoría de las mujeres únicas y valientes, algunas muy visibles y otras entre telones, que han tejido la resistencia más lúdica y colorida contra la presa.

Detrás de cada sonrisa, corrido ¡Temaca vive! o cábula de la gente en Temaca hay un potaje de sabiduría, tristeza, dignidad y miedo. Cansancio. 

Baños secos, siembra colectiva, viajes, recibir gente de otros países y lenguas, escuchar los tecnicismos de ingenieras, historiadoras, activistas, abogadas, ambientalistas, psicólogas, periodistas, educadoras populares. 

A todo le han entrado en el paraíso

Le abrieron la puerta a la utopía sin saber cómo era, sin ser indígenas ni ejido, asumiendo quizá en silencio que los luchadores de estos tiempos son la descendencia de quienes aplastaron a los tecuexes; apostaron con mucho cansancio a no rendirse.

¿Quién podría decir que Temacapulín no sabía usar sus cartas demoledoras mientras corrían más de 20 amparos? No hay nada a lo que le hayan dicho no, excepto aceptar irse, entregar la tierra y desaparecer.

Rezar 50 horas más 1 en la puerta de Casa Jalisco representó un gancho al hígado, pues gobernaba quien se decía emisario de Dios.

Si Temacapulín se volvió el hermano menor del movimiento antirrepresas, no fue por lo pequeña de la comunidad, si no por ser el hilo conductor de otras resistencias que encontraban eco y paz en sus aguas termales y cuatro cerros.

Se han sentido derrotadas a veces y rompieron, erraron, hasta bajaron la guardia alguna una vez. De unos años para acá el acento de resistencia contra la presa se atenuó un poco o tomó otras formas. 

Fue ver el inicio de operación bisturí en espacios, diálogos y movidas menos llamativas que seguían evidenciando el despilfarro de recursos.

Por momentos caminabas por las calles de un pueblo que volvía a parecerse a lo que era en 2004, sin mantas, consignas, sin murales y fracturas.

Los reveses que impidieron a Gabriel Gutiérrez posicionarse como ´párroco de la basílica, dieron paso a decisiones incalculables; tomó el camino el camino de la libertad para andar junto a otros y otras reformulándose desde una nueva congruencia.

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Chayo sigue siendo una oveja negra y su misión la de provocar volver a la raíz con lo que implica romper ataduras rancias que algún día darán frutos. 

Palmarejo, un morete

Ursulo y su familia vivieron en la ranchería negándose a convertirse en desplazados. Irse a Talicoyunque era dejar la paz en que vivían él, su pareja e hija con una abarrotera abierta hasta el último día ahí.

“Nos quedamos aquí hasta llegue el agua a los pies” me contaron la tarde que los visité y a los pocos meses los familiares se los llevaron al Centro de Reubicación.

Aunque Temacapulín pocas veces ha perdido, nada les devolverá lo extraviado estos años ni porque el presidente “del pueblo bueno” haya venido a reconocer que tenían razón.

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Si sentaron funcionarios dejándolos fuera de los reflectores, ha sido a base de entregar mucho a cambio como una utopía que les hizo caminar.

Alfonso de Maria y Campos como titular del Instituto Nacional dé Antropología e Historia declaró que Temaca ganaba con la presa al darse a conocer, de lo contrario su riqueza patrimonial se desconocía “porque nadie sabía quién era ese pueblo”.

Esa petulante postura llenó los periódicos muchos años de columnas redactadas desde una cafetería en Providencia. Esas afirmaciones traían enojo, estrés postraumático y malestares a la salud documentadas en peritajes psicosociales.

¿Les van a pedir perdón?

Desde el 14 de agosto de 2021 la clase política en México tiene la oportunidad de reivindicarse con las luchas sociales evitando su irresponsable desconocimiento sobre el ciclo del agua y comprometerse a nunca más millones a agencias internacionales como la UNOPS.

Lo que no se escuchó hace unos días y bien caería dentro de un mes, es el pedirles perdón y garantizar la reparación de todos los daños que han impacto cinco generaciones.

Desafiar a la imposición durante tantos años no habría sido posible sin la operación bisturí de muchas mujeres a quienes les debemos un agradecimiento.

Durante estos días he hablado con muchas de ellas y todo lo que vimos a la llegada del presidente si pasó, de una u otra forma, fue por ellas: oriundas, ausentes, adoptivas, adjuntadas.

Temacapulin y Acasico ganaron aunque está en veremos si Jalisco se deconstruye y da un paso para atrás en el modelo extractivo que despoja (patriarcal), para solucionar de fondo la desigualdad entorno al agua.

Sí, ganan los pueblos pero urge que todos los sectores de las urbes y las regiones, renuncien a la minería, plaguicidas o la privatización de los recursos naturales porque sí se debe poder manejar el agua de otra manera sostenible. 

López Obrador no salvó los pueblos. Fue la resistencia tenaz de Temaca y Acasico a quienes les llegó a su momento.

Si los ríos libres y los pueblos vivos, las ciudades comprometidas y las industrias responsables, es urgente. Si Temaca vive y la lucha sigue, se debe a las represas y los megaproyectos, aún están a lo largo y ancho de todo México. 

Foto: Blanca Gutiérrez. Fecha de publicación: 18 de agosto 2021.

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Radialista y reportera desde la adolescencia. Cubro la agenda social con perspectiva de derechos humanos, la fuente cultural me forjó en la etnografía. Han caído premios en la Bienal Internacional de Radio, premios estatales, nacionales e internacionales, pero lo que más me motiva es hacer ruido con el periodismo sonoro. Soy parte de la Red de Periodistas de a Pie.

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