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Exigen investigar a mandos de Seguridad Pública por desalojo en Chiapas

Existía un plan para agredir a las madres y padres de los 43, sostiene Tlachinollan

Texto: Margena de la O

Fotografía: Isabel Mateos

La investigación de la agresión contra normalistas rurales y padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, cometida por policías estatales en Chiapas, debe llegar a altos mandos, como la secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Gabriela Zepeda Soto, exigió el abogado Vidulfo Rosales Sierra.

“No pudo existir una decisión sin que pasara por ella”, comentó el abogado que forma parte del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, una organización social de Guerrero que es parte de la defensa de los padres en el caso Ayotzinapa.

La agresión de estudiantes, madres y padres por policías, ocurrió la mañana del pasado domingo 16 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, después que los normalistas repartieron volantes afuera de la Normal Rural de Mactumactzá. Esos volantes tenían los datos de la marcha que realizarían a las cinco de la tarde en esa ciudad, encabezada por madres y padres de los normalistas desaparecidos, como parte de las actividades de la Caravana Sur en Busca de los 43.

En esa agresión hubo al menos una decena de heridos, entre estudiantes de Mactumactzá y miembros de la Caravana. Algunos de ellos son Hilda Legideño Vargas, madre del estudiante desaparecido Jorge Antonio Tizapa Legideño, y su nieta de cinco años que la acompañaba; María Martínez Zeferino, madre del estudiante desaparecido Miguel Ángel Hernández Martínez; Isael Rosales Sierra, parte del equipo de Comunicación de Tlachinollan, y Juan Antonio Flores García, estudiante de primer año de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero.

El normalista de Ayotzinapa es considerado el más grave, por la fractura en el cráneo que le ocasionó uno de los proyectiles de gases lacrimógenos que lanzaron contra ellos los policías. El muchacho originario de Plan de Guadalupe, municipio de Tlatlauquitepec, Puebla, está internado en el hospital Rojas de Tuxtla Gutiérrez.

Los padres de los 43 decidieron no seguir con la Caravana hasta tener más claridad sobre su salud. Lo que sabe el abogado sobre el estado de Juan Antonio es que con la fractura del cráneo algunos pedazos óseos entraron al cerebro. A estas alturas ya se los retiraron, pero aún falta saber cómo reacciona después de los sedantes.

Después de los hechos, explicó el abogado a través de una llamada telefónica, la Fiscalía General del Estado (FGE) abrió una carpeta de investigación de oficio y este martes él, las madres y padres de los 43 y normalistas se presentaron a la dependencia a presentar todos los datos de prueba con los que cuentan, que son desde testimonios hasta fotografías. Su intención, mencionó, es que el gobierno de Chiapas avance velozmente en la investigación.

La petición del abogado es que la investigación de los hechos involucre a los policías y a los altos mandos, como la secretaria, porque está convencido de que en la actuación de los elementos había algo decidido con antelación. Lo valora a partir de cómo ocurrieron los hechos.

Esta misma petición, dijo, ya se la plantearon al gobierno de Chiapas, en una mesa de diálogo que tuvieron con autoridades del primer círculo del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, quien llegó al cargo en la elección del 2018 por Morena.

La versión de los hechos, desde los lesionados

El abogado de los padres de los 43 coincide e Isael Rosales Sierra coinciden en que los policías estatales de Chiapas comenzaron a lanzarles gases lacrimógenos cuando los padres de los 43 y otros miembros de la Caravana salieron de la Normal Rural de Mactumactzá a pedirle a los agentes que se retiraran.

Desde muy temprano, entre siete y ocho de la mañana del domingo anterior, los normalistas de Mactumactzá entregaban a los transeúntes del cruce de vialidades que están frente a la Normal Rural, volantes con detalles sobre las actividades de la Caravana Sur en Busca de los 43 en Chiapas, entre ellas una marcha para esa misma tarde. Pero tan pronto comenzaron a repartirlos llegaron policías y se colocaron frente a ellos.

Isael Rosales contó que los integrantes de la Caravana arribaron a Mactumactzá alrededor de las dos de la madrugada para iniciar actividades esa misma mañana.

Su recorrido original incluía Chiapas los días 16 y 17, para el 18 viajarían a Tamazulápam, Oaxaca; el 20 seguirían a Teteles, Puebla; el 21 irían a Panotla, Tlaxcala, y el 22 estarían en Amilcingo, Morelos. Ahora esta ruta, aunque a destiempo, depende de la recuperación de Juan Antonio.

El abogado de Tlachinollan agregó que el itinerario de ese domingo era desayunar entre ocho y nueve de la mañana en la Normal Rural, porque a las nueve y media tendría una reunión con la base estudiantil, y por la tarde la marcha. Estaban organizándose para el desayuno cuando supieron que policías estaban fuera, en el cruce de avenidas. Las madres y padres salieron para intentar calmar los ánimos y pedir que se retiraran.

La Caravana Sur en Busca de los 43 la encabezan siete madres y dos padres del grupo de los normalistas desaparecidos. Además van estudiantes y activistas, y el abogado de Tlachinollan.

Vidulfo e Isael coincidieron en que los padres se acercaban hacia los policías pidiéndoles que se retiraran y los elementos respondieron con empujones.

Los normalistas, precisó el abogado, se exaltaron con la reacción de los policías y replicaron los empujones, pero los agentes ahora utilizaron sus lanzagases para dispersarlos.

El abogado está seguro que los padres se identificaron con los policías y éstos les contestaron de manera grosera. “¡Nos vale madres que sean padres y madres! ¿Qué vienen a buscar aquí? Aquí no están sus hijos”, recuerda les dijeron los policías.

Del instante en que las madres y padres salieron de la Normal Rural al momento de la agresión pasaron unos 10 minutos, según los cálculos del abogado. Eso hace creer que ya existía la premeditación.

Hay una fotografía que es de los normalistas de Mactumactzá y que difundió Tlachinollan sobre el momento de la agresión; se ve a Vidulfo Rosales cargando a una niña pequeña, y a doña Hilda Legideño detrás de él. Ambos parecen que corren, alejándose de una nube espesa de gas, que está muy cerca de los policías.

Doña Hilda y su nieta salieron lesionadas. A la madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño le dieron un golpe en la cabeza, y a la niña los gases le quemaron algunas partes de su cuerpo. Doña Hilda informó que se incorporó desde este martes a las actividades en Chiapas; acudió a la FGE a aportar datos para la investigación.

A Isael Rosales, del equipo de Tlachinollan, los gases le dejaron una quemadura que, dijo, ahora parece una gran raspada ennegrecida.

Una caravana repentina

Hasta saber cuál es el diagnóstico claro de Juan Antonio, la Caravana Sur en Busca de los 43 no se moverá de Chiapas. Este miércoles se trazaron un recorrido en dos puntos de Chiapas, Oxchuc y San Cristóbal, para compartir la razón de su movimiento que lleva más de cinco años en busca de la verdad.

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