Envía UdeG a estudiantes sin conocimientos suficientes a atender pacientes tras Covid-19

No accedieron a sus prácticas hospitalarias, siguen el curso de estudios y ya se encargan de nosocomios de la SSJ 

Decisiones.- Los estudiantes de la licenciatura en Médico Cirujano y Partero de la Universidad de Guadalajara (UdeG) e incorporadas a la misma atienden y recetan sin conocimientos prácticos en centros de salud de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) y hospitales privados, luego de la suspensión de prácticas hospitalarias tras la contingencia por el Covid-19.

Los estudiantes no adquirieron los conocimientos de sus prácticas hospitalarias pero siguieron el curso de sus estudios y ya trabajan en centros médicos de la SSJ y de la UdeG y en hospitales privados como parte de su servicio. 

Los alumnos deben cursar seis años de carrera, de los cuáles tres son de clases teóricas, uno de clases teórico-prácticas, uno lo invierten en prácticas hospitalarias en el Área de Formación Básica Particular Obligatoria y otro año en su servicio social obligatorio. 

Desde el internado o prácticas hospitalarias, el alumnado tiene una estancia de dos meses en urgencias, medicina interna, ginecología, cirugía, pediatría y una estancia en una especialidad optativa en servicios que pueden ser de ocho horas y con guardias de 24 horas.  

Cada titular de los centros universitarios que cuentan con la licenciatura en medicina pudo decidir cómo sugerir llevar a cabo estas prácticas en acuerdo tanto con las autoridades hospitalarias como con los alumnos, según la circular número 4 de la UDG, firmado el 16 de marzo del 2020.

Pero los alumnos por miedo a perder clases, que los reprobaran o a perder promedio en sus materias aceptaron las opciones que les ofrecieron sus universidades tales como aceptar puestos como encargados de centros de salud sin saber recetar menores o tener que derivar a los enfermos por desconocer cómo tratarlos. 

Recetan a menores sin preparación adecuada 

Roberto es estudiante y como parte de su servicio social la SSJ le dio el nombramiento de encargado del único centro de salud de una población en la periferia del Área Metropolitana de Guadalajara. En su primer semestre del servicio social atiende a la comunidad en un horario de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, aunque está al pendiente las 24 horas por si ocurre una urgencia.

El estudiante tuvo no pudo practicar mucho cuando estuvo en el área de pediatría, debido a que las guardias eran de 24 horas cada cuatro días y por ello no pudo dar seguimiento a los casos que se encontraban en el hospital Ayala donde hizo su internado. 

Por esta situación no aprendió a recetar dosis de medicina a niños pero se apoya de nuevas tecnologías para hacer su trabajo: “La cantidad se le debe de dar a un paciente un infante, porque no es lo mismo a un adulto, pero me he ayudado a aplicaciones que son gratuitas que te ayudan a ver la cantidad de medicamento”, narró el aún estudiante.  

Roberto suple la falta de prácticas en confiar en el diagnóstico de Idoctus y en el apoyo de sus compañeros de la licenciatura. La aplicación es una herramienta que afirma ayuda a determinar las dosis recomendadas por paciente y tener una base de datos sobre los posibles tratamientos a seguir.

“No alcanzamos a tener ninguna clase, solamente se nos dio un temario y un como tema a resolver para poder hacer al final un examen, que fue como se nos evaluó en esa área,  pero realmente clase o  reposición de prácticas o algo más que se haya realizado, no hubo” afirmó el estudiante.

Ahora, en la unidad médica donde es encargado, no tiene una persona que pueda guiarlo con lo que faltó por ver en la universidad, además de él, se encuentran dos enfermeras que le ayudan con la inyección de vacunas y la lectura de los más de 300 expedientes familiares que se encuentran en la clínica.

Otra de las complicaciones que tuvo fue detectar patologías para derivar a cirugía. Tal fue el caso de un infante de dos años que tenía la uretra obstruida y tenía dificultad para orinar y necesitaba una cirugía pediátrica .

Roberto hizo maniobras desinflamatorias y un tratamiento sobre los síntomas del infante, pero tuvo que recomendar una revisión a un pediatra particular en la cabecera municipal, que es el lugar más cercano con médicos particulares y hospitales donde se tratan urgencias de esa población. Tiempo después Roberto se enteró que el pediatra derivó al niño para una cirugía, un diagnóstico que rebasaba sus capacidades.

“ Aquí vas aprendiendo más que nada por el método empírico, porque llegas sin saber realmente qué hacer, tú al final de cuentas, antes no estabas como responsable de una población. Y ya tú eres el que se encarga de la salud aproximadamente, como aquí por ejemplo, con mil personas es la población y tú eres la responsable, eres el adulto a cargo” reconoció Roberto. 

Debido a la crisis sanitaria, a la generación de Roberto le dieron la capacitación del servicio social mediante videoconferencias. Esta introducción tenía como propósito enseñar las clínicas de salud y cómo realizar los documentos oficiales para la validación de horas y el funcionamiento de los servicios de salud. Roberto expresó que esta manera de realizar las capacitaciones “no fue de provecho”.

Así como él podría haber más jóvenes en su situación porque Roberto asegura que cuando hizo trámites a su servicio social vio más plazas ofertadas en hospitales de la SSJ.

Aprender el 30% de lo necesario

Tú ya deberías salir del internado como médico formado, para que el momento de hacer el servicio social y te toque generalmente en un consultorio en las partes foráneas, ya puedas atender bien al paciente […]a todos nos están aventando ‘como puedas hacer’” comenta una estudiante de décimo semestre, a quien llamaremos Aracely por temor a que las autoridades de la UDG realicen acciones de represalia contra ella.

Antes de la cancelación de clases presenciales, Aracely realizó su estancia en urgencias y medicina interna, donde a sus palabras, se aprende prácticamente todo para poder ser un médico general. Aunque pasó por estas áreas, ella estima que solo aprendió el 30 por ciento de lo que tiene que dominar al término de su año práctico.

La generación de Aracely ha tenido los dos semestres del internado durante la crisis sanitaria, por lo que se han adaptado a las nuevas condiciones de educación en el área de salud. 

Aracely comenzó su internado en enero del 2020, en el Hospital civil Juan I. Menchaca, en Guadalajara, el cual debido a la reconversión hospitalaria de Jalisco, se le clasificó como un hospital dedicado solo a la atención de casos de Covid-19.

Ella se dio cuenta que tuvo muy poca práctica en el área de ginecología y obstetricia, donde ayudó en tres nacimientos en los dos meses que duró en el área, cuando anteriormente, un interno podría recibir alrededor de 100 casos de ginecología al mes, desde un parto hasta la detección de cáncer.

Para las clases de cirugía, Aracely realizó las mismas prácticas que aprendió durante sus primeros semestres en la licenciatura. Utilizó esponjas de cocina para mejorar sus suturas y en pollos muertos practicó inyecciones, canalizaciones, apendicectomías y a retirar órganos.

Sabemos cómo hacerlo, pero no vamos a tener la suficiente práctica como para hacerlo perfecto, en eso afectaría la falta de prácticas […] pero realmente sabemos el procedimiento con todas las clases en línea y también en cada persona haya puesto de su parte para seguir practicando ya sea en un procedimiento o en el caso de las cirugías en una pata de cerdo, de pollo o en una esponjita, aunque es muy diferente a un ser humano” afirmó Aracely.

A los internos que estaban haciendo sus prácticas en urgencias o medicina interna no pudieron tomar sus guardias por el riesgo de contagio y se les manda a atender la línea Covid del Radar Jalisco, en las instalaciones de la biblioteca Juan José Arreola, donde se les evalúa la cantidad de diagnósticos que realizan en las llamadas. Sin aclararles cómo recuperarán el conocimiento práctico que debieron adquirir. 

En el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) hay 363 alumnos activos en décimo semestre según la solicitud de acceso a la información UTI/ 1217/ 2020 realizada a la Universidad de Guadalajara. Estos estudiantes no tuvieron el 70 por ciento de las prácticas presenciales en hospital o en laboratorios y son quienes darán el servicio social en plazas de la Secretaría de Salud el próximo año.

En CUCS también hay 349 alumnos en octavo semestre, quienes no pudieron cumplir a totalidad las prácticas de los semestres que sirven como preparación del internado y en el semestre de enero a junio del 2021, tendrán su primer semestre de internado. Aracely afirma que ellos no tendrán los conocimientos prácticos básicos para poder atender a los pacientes de los hospitales civiles ni sabrán el funcionamiento de las diferentes áreas de los hospitales.

La única manera es ser autodidacta

Los alumnos al dejar de tener prácticas o al considerar que no tienen las clases suficientes optaron por ser autodidactas. Aracely revisa guías en internet para algunos casos clínicos que desconoce, trata de hacer revisión médica a sus familiares y amigos cercanos, para poder dar un diagnóstico.

Rubí Alondra Torres, cursa el sexto semestre de la Licenciatura en Médico Cirujano y Partero en el Centro Universitario de Tonalá. En este semestre se comienzan a ver algunos aspectos de las prácticas en los hospitales, debido a que en séptimo comienza el preinternado.

Una de las materias que más le da pesar no tener en su totalidad, es la de técnicas quirúrgicas, ya que Rubí estima que se perdió el 60 por ciento de lo que se tuvo que ver en la materia. 

Además de no ver cómo se atienden los diferentes casos, Torres explica que se pierde toda la interacción con los pacientes “No es lo mismo estar aquí con mi esponja, que allá viendo cómo lo voy abordar desde que llega a urgencias […] me estoy perdiendo mucho, me estoy perdiendo la mitad del semestre y no lo estoy aprovechando”, lamentó la estudiante.

Aracely y Rubí concuerdan en que los profesores muestran casos clínicos y procedimientos quirúrgicos grabados. “Una cosa es verlo en la pantalla y otra cosa estar con la persona. Donde se encuentre la parte social y emocional […] no solamente el caso clínico, siento que esa parte no se está poniendo en práctica”, comentó Aracely.

Por su parte, Rubí expresó su miedo por cometer errores en el futuro por perder conocimiento a tiempo: “Me está dando mucho pesar porque son cosas que espero desde que entré a la carrera…tengo miedo de que esto me afecte más adelante en lo profesional, trato de complementarlo con videos aquí en casa, pero está pesado […] no llevo prácticas y no sé qué tanto debería de estar viendo”.

Rodolfo cursa el octavo semestre en la licenciatura de Médico Cirujano y Partero en la universidad privada Lamar, que está incorporada a la UdeG. Él afirmó que ambas universidades llegaron a un acuerdo para que este semestre se diera en modalidad mixta.

Asegura que tiene pocas horas de prácticas con los pacientes y espera que con ello se compense para poder dar un mejor rendimiento durante su internado. 

Sin solución a la falta de prácticas 

Los estudiantes de medicina de la UdeG en los centros universitarios del Sur (CUSur), de los Altos (CUAltos), de la costa (CUCosta) y Tonalá (CUTonalá) tampoco pueden acceder  a sus clases presenciales.

“Yo pienso que sería mejor el recursamiento. Es la cruda verdad, no hicimos bien el internado […] no estamos cursando bien lo general, esperamos que en el servicio tengamos esas prácticas…no creo que recorramos todo porque no se puede, pero me gustaría recursar aunque eso signifique estar seis meses más con la carrera” reconoció Aracely.

La Universidad de Guadalajara no ha emitido un comunicado claro o un lineamiento sobre cómo se cursará el servicio social para el próximo año. 

Si en el semestre de enero a junio del próximo año se mantiene la estrategia actual, los estudiantes que están en primer semestre del internado también perderán todo el año práctico, además que la generación que no cursó séptimo y octavo semestre de manera presencial, tendrá que comenzar el internado sin tener conocimientos básicos previos.

Este medio de comunicación pidió una entrevista con las autoridades de la UdeG para darles voz en esta investigación y dieran a conocer su punto de vista, por medio de la encargada de Atención a Medios, María Margarita Alegría Suárez desde el pasado 10 de diciembre, pero tras no encontrar un especialista que hablara del tema dieron contestación a nuestra petición. 

Autora: Mayra T.

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