Cuatrimotos de turistas acechan la capital mundial de la tortuga

Medio independiente ubicado en Bahía de Banderas que abarca de Punta Mita a Cabo Corrientes, Jalisco.

Texto, fotos y video: Alejandra Valenciano

Trabajadores y voluntarios custodian las playas de Puerto Vallarta durante la temporada de desove.

Tres mil crías de tortugas golfinas fueron liberadas en medio del bullicio en la zona hotelera de Puerto Vallarta al norte del destino turístico; ahí donde las playas lucen llenas a pesar de la pandemia por lo que ocupa el cuarto lugar de contagios de covid-19 de todo Jalisco.

La ceremonia de liberación se programa para iniciar a las siete de la tarde cuando el sol ya está metiéndose y el horizonte se pinta de rojo. Adán Ojeda Villa es estudiante de biología del Centro Universitario de la Costa e inaugura la ceremonia de liberación explicando que es parte de su trabajo como embajador ecológico del programa de Medio Ambiente de la ONU.

Detalla que las liberaciones masivas de tortugas fueron suspendidas este año por las complicaciones del virus, pero el gobierno municipal accedió a realizar el evento si se respetaban las medidas de prevención como la sana distancia, dada la trascendencia del fenómeno biológico que no se detiene si hay virus o no.

De las siete especies de tortugas que existen en el mundo, al menos cuatro Laúd, Prieta, Carey y Golfina han desovado en las playas de la bahía en Vallarta siendo la más asidua, la tortuga Golfina que arriba al puerto entre julio y diciembre; el biólogo José Alberto Jaime, miembro de la Red Tortuguera A.C. nos cuenta a los que nos dimos cita como voluntarios “Llega el tiempo del verano, se acercan a las costas para reproducirse, salir a las playas y poner sus huevos”. 

La tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea) es una especie en peligro de extinción que necesita ser protegida según la NOM-059-SEMARNAT, la lista con categorías de biodiversidad mexicana en riesgo. La Comisión Nacional de Biodiversidad justo considera que una especie está en riesgo cuando su población disminuye debido a la transformación, sobre explotación o invasión del hábitat. Lo que ha pasado con las tortugas.

José Alberto Jaime / Red Tortuguera A.C.

Traficantes e invasores, depredadores humanos

La travesía de las tortugas marinas para garantizar su supervivencia de la próxima generación no es nada sencilla. De manera natural hay depredadores como aves o reptiles, pero los que asechan los nidos en la arena son traficantes y turistas en vehículos motorizados tipo razers; esto ya detonó tensión entre los visitantes y grupos ambientalistas en las últimas semanas luego de que se viralizara una imagen que muestra a una cría a punto de ser atropellada. 

Foto distribuida por surfistas

Al respecto, Jaime recuerda que la legislación federal prohíbe el ingreso de vehículos motorizados (que no pertenezcan a los campamentos tortugueros) en las playas durante la temporada de desove.

No obstante, de alguna forma los turistas acceden en sus vehículos todo terreno para practicar maniobras en la arena, poniendo en riesgo a las tortugas y complicando el trabajo de los voluntarios “Es un problema para las tortugas porque ellas se van arrastrando, en el mar son excelentes nadadoras y se mueven rápido pero en la tierra no. No es lo mismo que caminemos nosotros en la playa que tenemos pies, a las tortugas que tienen aletas. Perjudican nuestro trabajo porque al momento de ir en la cuatrimoto tenemos que ir saltando los bordos que hacen”, nos explica mientras avanzamos los voluntarios al campamento tortuguero.

Capital mundial con insuficiente personal

En febrero de este 2020 Puerto Vallarta fue nombrada capital mundial de la tortuga durante la reunión anual del Campamento Tortuguero Las Californias.

Entonces Helios Hernández Hurtado, subdirector de Medio Ambiente del municipio resaltó que Vallarta es “símbolo internacional en toda la región desde la península de California hasta Sonora, Sinaloa y Nayarit”, pero el Programa Municipal para la Protección y Conservación de esta especie emplea solo a 4 personas,  si contabilizamos en esta crónica 20 personas más, es porque se trata de los voluntarios y prestadores de servicio social; no todos pueden subirse a la cuatrimoto para realizar los recorridos diarios en 2 mil 700 nidos, avistar tortugas desovando y resguardar el producto en un vivero para su liberación controlada, me aclara José Alberto Jaime de la Red Tortuguera, A.C. 

Sobre el margen de maniobra que tienen los tortugueros para regular el uso de vehículos motorizados en playa, el biólogo explicó que trabajan en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección Ambiental pero cuentan sobre todo con la Patrulla Verde: “El trabajo que tenemos en conjunto con Profepa es muy efectivo pero más que nada en este caso que el programa es municipal en primera instancia nos apoyamos con los oficiales de la patrulla verde y ellos si no están cerca del lugar, piden apoyo para que vaya otra unidad. Ayer tocó el caso en la Playa Flamingos que llegó una camioneta y teníamos 5 tortugas desovando, entonces se le pidió apoyo a la Patrulla Verde y las personas, hasta eso amablemente se fueron”, concluye.


Si la liberación se lleva a cabo con éxito gracias a los voluntarios que respetaron las reglas: no tomar fotografías con flash, no tocar a los ejemplares o sobrepasar el área de despegue.

La ceremonia es un espectáculo que requiere paciencia en un mundo donde la gente tiene de todo menos tiempo. La mitad de curiosos abandonaron el lugar a medio acto después de observar un poco y tomarse alguna selfie. Un par de niñas con coloridos trajes de baño rogaban quedarse un rato más; “¿Nos vamos a perder este espectáculo tan maravilloso?” preguntaban a su tía que ganó la batalla con la promesa de ir a buscar conchitas la mañana siguiente.

Las tortugas no le temen a los humanos

Óscar Modad, es estudiante de biología y trabaja como mesero en un restaurante a pie de playa. Nos conocemos por casualidad luego de que una mamá tortuga sorprendiera a todos al emerger de la playa para desovar sin reparos a escasos tres metros de una mesa de residentes extranjeros que observan el espectáculo en primera fila mientras beben cerveza. 

“Pasamos mucho por estas situaciones. A veces a la gente se le olvida que aquí en Olas Altas, donde está muy concurrido de gente, las tortugas siguen viniendo y se encuentran con toda la sociedad” cuenta Óscar al tiempo que nos comparte la frustración de un amante de la naturaleza que lidia constantemente con turistas que no respetan las reglas básicas para que las tortugas desoven tranquilas, como guardar al menos 5 metros de distancia y no tomar fotos con flash. 

Los voluntarios custodiando el lago andar al mar

Yo llegué al sitio mientras caminaba por la playa y vi a una mujer iluminar la arena con el flash de su celular: era una tortuga.

Me apresuro y le digo que debe apagar el flash pero me dice que según ella no es necesario, le digo que al menos eso nos recomendaron en la liberación de hace unos días; cede, lo apaga. Comenzamos un cerco humano a unos metros de la tortuga y llamamos a la patrulla verde, la única autorizada para atender este tipo de reportes.

Al minuto nos enteramos que ya una mujer canadiense ha llamado. No importa -interviene un lugareño- “entre más llamadas mejor y si haces el reporte en inglés, llegan más rápido”, sonríe.

Vamos a la plaza Lázaro Cárdenas que está a dos cuadras del lugar en busca de otro policía para que al menos esté presente mientras llega la Patrulla Verde. Son las 9 de la noche, la recién inaugurada sede de la policía municipal luce oscura y vacía. Está cerrada. 

Mientras los humanos cabildeamos, la tortuga hace lo suyo y tras más de media hora de labor abandona el lugar para sumergirse de nuevo en las aguas del Pacífico. Platiqué con Oscar Modad pasando el incidente, él describió que en la naturaleza de una tortuga no está temer a los humanos.

Óscar toma una mesa de plástico del restaurante y la coloca sobre el nido, así nadie lo pisa. La policía no ha llegado y advierten que habrá que esperar mucho más. Está por terminar el turno de Óscar pero celebra que en el lugar trabaje un velador que podrá cuidar el nido. 

*** Convive con las tortugas respetando su naturaleza ***

En la NOM 162 las recomendaciones que se especifican para garantizar la protección, recuperación y manejo adecuado de las tortugas marinas en su hábitat de anidación, son: 

  • Para los responsables de liberaciones controladas
    • Prever un manejo adecuado de los residuos que se generen por la actividad.
    • Previo al recorrido, difundir temas de educación ambiental para el cuidado de la especie y su hábitat, mediante carteles informativos o pláticas.
    • Hacer los recorridos a pie, en grupos no mayores a 10 visitantes, formando una fila compacta y a intervalos de 30 minutos entre un grupo y otro.
  • Para los asistentes
    • No manipular, tocar, acosar, molestar o dañar a las tortugas.
    • No tomar fotografías con flash en ningún momento durante el recorrido. Solo se permitirá el uso de lámparas con filtro rojo o una fuente de luz de coloración roja.
    • Durante el desove: permanecer a mínimo 10 metros de distancia de la tortuga, hasta que ésta inicie el desove. 
    • Durante la emergencia y salida al mar de las crías in situ, debe asegurarse que los visitantes se mantengan a una distancia mínima de 2 m por detrás del grupo de crías. 
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